Valeria Mussio

Inéditos

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el primer encuentro con la magia

entonces, cuando naciste y eras chiquita
y el mundo no iba más allá de la manteca y el azúcar
todavía no estabas enredada en la metáfora
y cuando apretaste en la pestaña
«refranes populares» de la encarta ‘98
apareció una frase más bien rara
que para vos no tenía sentido alguno
porque nunca viste con tus ojos
cientos de pájaros y ninguno
quiso dormir tranquilo entre tus manos.

decidiste que era mejor investigar
y resuelta a descubrir el mundo, apagaste
la computadora usando solamente tu pie
saltaste de la silla, ataste tus zapatos
y buscaste entre sillones a tu papá
él descansaba, oliendo a oleaginosa
vos te paraste enfrente de la tele
y le dijiste «¡vamos!»
él cerró los ojos un ratito
se sacó la camisa que bordaba cargill
y se puso la remera que decía boca juniors
dejando el ocio oficialmente habilitado.
caminaron por el paseo
y llegaron hasta el parque de mayo
donde él señaló, atenta al cielo
que lento se hacían las siete de la tarde
y en el trasfondo rosado que atardece
los loros barranqueros volvían a su hogar.

sí, ahí estaban:
exactamente cientos de pájaros volando,
y se adentró en tu entraña lo salvaje
sonreíste, encontrando la manada
entre tus manos tu corazón agitadísimo
un benteveo deseando cantar.

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siempre me tomabas las manos

siempre me tomabas las manos
con tus manos y decías «estos dedos
son perfectos para anillos» revolvías
tus cajones por algún
circulito de oro con el que rodear
mis falanges con una perla
o alguna piedra brillosa
en un extremo. nunca entendí
por qué mis manos te gustaban
tanto, mis dedos en realidad son
cortos y gorditos, ningún anillo
me queda bien si no que todos
me aprietan y me dan la forma
de la asfixia. supongo que mirabas
mis manos blancas y sin callos:
manos que no tuvieron que fregar
contra una tabla de madera con agua
helada en las piedras de un río,
manos sin registros de sabañones manos
suaves y sin grietas. tocás mis dedos y a través
de tus dedos podríamos hacernos una,
creo que esto es lo más cerca
que supiste darme a un abrazo y hoy
tu corazón está fallando de tanto
odio que se fue acumulando dentro,
odio que más bien es amor
que no te dejaron sacar hacia afuera, porque quién
mete a una hija en un barco y la encomienda
a cruzar el océano como si solo un baúl
abandonara el continente. entonces llegaste
a ser igual de pobre acá que allá y tal vez
hubieras preferido morir si morir era
abrazarte para siempre con tu mamá,
creo nadie te preguntó por tu deseo aunque ahora
puedas recordar con amor los cuerpos
desintegrados que te trajeron
hasta acá. tu corazón está fallando
y mientras hablás te cuesta respirar
cada vez más la gente que te ama
porque nació de adentro tuyo
te quiere rodear y vos solo sabés
ser la que siempre fuiste y gritarles no,
por favor no vengan no,
váyanse de mi casa
ahora es mi turno de morir tranquila.

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sierra de la ventana

ya sabés vos cómo funcionan las montañas
al principio son altísimas y filosas
amenazantes
y por años el viento las lame con amor
se amansan hasta desaparecer
y lo que se desprende de a poquito de
sus costados y sus puntas y sus manos
sedimenta y fecunda la tierra

enamorarse de un cuerpo siempre
es apostar a un proyecto de caída

el tiempo te lame con amor
todos los días. pero no tengas miedo
levantate y caminá
sobre las personas que amaron personas antes que vos amaras
lo que sea. sentí las sierras cuando pises
la llanura. dejá que los árboles te cuenten
sus historias de amor y de ternura
alguna día van a hacerlo con tu voz.

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vivir juntxs es una ventaja evolutiva

mi perro me rasca la pierna
para exigirme que acaricie sus orejas,
mi perro de cemento que no conoce
lo que es hacer un agujero en la tierra, clava
sus uñas filosas siempre en mis muslos
y mientras pide amor
retribuye con daño,
retribuye con marcas blancas que de a poco
se tornan rojas. este cuerpo ya empieza a tener
cicatrices que no identifico
con la memoria, acá
una aguaviva en pehuen-có, acá
un fierro sobresaliente de la ventana,
allá ya no me acuerdo y acá
mi perro
que rasca mi pierna
y si separo mi mano de su cabeza exige más,
araña y me exige más
porque en su pasado de lobo que así
como lo ves y aunque no
puedas creerlo, sí
esta criaturita de cuatro kilos tuvo
un pasado de lobo
en el que desviado sin querer de su manada
vio una mano sin pelo acercarse
con un pedazo de carne entre los dedos
y en vez de clavar sus dientes en las palmas
decidió que tocaba descansar
y lamió con suavidad su amigo nuevo
sin perder en ese acto inaugural
la involuntaria capacidad de destruir.

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V.

Valeria Mussio. Tres Arroyos, 1996. Dirige la editorial Matrerita y desde ese lugar experimenta con diversos formatos de literatura digital. Participó de algunos festivales y muestras, entre ellos, como residente en el 27 Festival Internacional de Poesía de Rosario en el 2019, y en la muestra Poesía URL del FILBA en el 2020. Forma parte del proyecto Isla Invisible. Fue seleccionada en la convocatoria Poesía de La Bienal de Arte Joven de Buenos Aires, edición 2021-2022. Publicó Manual de supervivencia para un ataque de ira, por HD Ediciones, y ¡Hasta pronto, querida! por Peces de Ciudad.

La obra que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Felipe Ezeiza.

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