Warlike

Daniel Oliveros

 

 

Como su título ya advierte, sumergirse en estos textos supone comprender y aceptar que la vida es una lucha continua, que la guerra no acaba tras ganar (o perder) una batalla y que, como dice el poema que abre este libro, estamos condenados a repetir la historia y todos los errores que a pesar del tiempo y de lo experimentado no dejamos de cometer (perpetuar / el ciclo agónico; doblado desde el infinito que nos antecede).

Si bien es cierto que La experiencia es lo único que tenemos, parece que no es suficiente y pasamos nuestra existencia intentando llegar a la luz, sin (querer) darnos cuenta de que sólo en la oscuridad (Cada cuerpo a solas con su contraparte) es donde nos conocemos de verdad a nosotros mismos y podemos aprender que el único camino posible es hacia adelante, pues volver (a dónde, a quién, a qué) es imposible. Y, puesto que la existencia no es eterna, cabe preguntarse qué sentido tienen nuestras acciones, si el paso del tiempo es implacable y todo lo que creamos haber dejado para la posteridad será arrastrado y deshecho por las corrientes o se derrumbará sobre nuestros rostros.

Izaskun Gracia Quintana

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Warlike nos remite a la guerra, una guerra que se bate desde lo profundo del ser; una guerra contra la indiferencia, el cinismo, la normalización de la violencia; una guerra por sobrevivir y mantener intactas la autenticidad, la capacidad de sentir, de conmoverse. El paraíso perdido se desdibuja en la memoria y solo queda la poesía para intentar nombrar su extravío. El pasado es irrecuperable, así como una forma existir: «La reaparición de una vida pasada, alguien que no se es» deambula vanamente como sombra en la oscuridad.

Daniel Oliveros nos sumerge en una poética de la conmoción. Sus versos van en pos de una clarividencia que esquiva a la palabra, que busca deslastrarse de lo mental: «si tan solo se pudiera nombrar la palabra sin el símbolo y olvidar la mente». La realidad es una locura que aturde y mostrar vulnerabilidad es peligroso. Aún así es en la herida donde reside la verdad y arrancar la costra es liberar el dolor que nos hace plenamente humanos.

María Gabriela Lovera

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Vivir es hacer daño, escribió Paz Castillo. El daño del aturdimiento. Daño que deviene conjunto de heridas, sangre dura que encubre la vulnerabilidad. Así se talla la máscara, sus visajes dulces y terribles. En Warlike leemos la palabra de un ser dual, incompleto. Un contenedor biomecánico de emociones y sensaciones. Pero ¿quién es el portavoz? Lo que ya hemos advertido como una escritura introspectiva y confesional, puede ser más bien la ficción, la virtualidad del autor: su avatar, el personaje central de una épica íntima. Con todo, el testigo de este mundo infernal también puede ser la extraña materia espectral del alma, cierta voz que expresa la percepción de un estado de dualidadnulidad como síntoma de un proceso de bifurcación fractálica. […] La beligerancia de esta condición binaria (ser/no ser; realidad/sueño; esencia/apariencia; el uno/la nada) se manifiesta en estas escrituras como un clamor que invoca la presencia de Dios en el propio cuerpo, la cual concilia esta multiplicidad de dualidades. Poética introspectiva; escritura endoscópica que explora las cavernas de lo emotivo y lo mental, Warlike es la transmisión de un código antiguo. Las referencias para su crítica son universales porque universales son los cuestionamientos encriptados en sus páginas: ¿Quién soy? ¿Adónde voy?

Víctor Manuel Pinto

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W   A   R   L   I   K   E

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La plancha
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hasta cuándo esa risa rusa de misiles teledirigidos apuntando hacia el sol que nace […]
el sexto periodo de putin ha sido ciertamente el peor de todos […] la avanzada
surcoreana promovida por las naciones unidas recibió fuertes críticas por parte de los
gobiernos peronistas bolivarianos castristas istas istas istas istas. hoy la gente está
mejor[:]

se viste con telas arrancadas de los vestidos de mujeres violadas

/en las periferias

se bañan con el agua de los picos nevados y patagónicos

las repúblicas prosperan y se votan y se regresan en sí mismas para perpetuar

el ciclo agónico; doblado desde el infinito que nos antecede

[[… …]] noticia de último momento:

 

las tropas ancladas en la superficie hicieron sonar las botas sobre las rampas de los
acorazados / las fragatas disparan con el sonido oclusivo de un silenciador de
videojuego / la inminencia de la irrupción es más que obvia / el sudor de los guerrilleros
en las costas cae con intervalos regulares: así se mide el tiempo cuando hacen falta
repuestos para los relojes

 

se ondean banderas rectas de cincuenta estrellas desde las casas

-otro estado asociado-

una meta-colonia disfrazada de simulación disfrazada de conciencia política

los otros que viven del aire y la tierra esperan a que cese el sonido metálico de la
marcha / cargan los rifles / apuntan las armas

 

un silbido se escucha atenuándose desde las nubes[:]

aquellos que en los llanos aguardaban

sólo escucharon un estruendo / apenas vieron la luz blanca / y olieron las cenizas
mestizas / ahora: sólo estática en la radio

 

[[… …]]

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vi
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Reagrupar la atención en un punto

.

Desde ese lugar se observa

cuanto espacio se abre al respiro

 

Lo que se dice hacia abajo

se desliza sobre fina arena

hacia una acrópolis luminosa

 

No hay sino un viento

que abrasa la hierba

hirviente; el reflejo del sol

sobre este mundo minado por

pensamientos

 

Nívea arena en las bahías,

más allá

 

humeantes buques petroleros

colorean el horizonte

 

lo único que no se hunde

en el agua

es el punto

de luz

.

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Arquitectura
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Vista como una acrópolis desde la punta del cerro

Tarpeya amiga donde despeñaban a los traidores de la muralla.

 

Tu frío concreto soviético. Brutal en ti misma.

La cima que apunta al puente con los ángeles.

 

Tu cima bombardeada a golpes.

Necrópolis de fuego y plomo.

 

General Invierno, General Cerro, General Roca.

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ii
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Casa de piedra atada al suelo,

templos de barro deshechos en la arena.

 

La lluvia cae

y nos desplaza hacia los lados

llevando enormes piedras

a rastras.

 

Cuerpos sometidos a

la carta del Monarca

que cae sobre los hombros,

el frío y la hondura,

 

y cae dura

y pesada

una

y otra vez.

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viii
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Carne

Carne tocada

Carne húmeda

Carne envuelta por una sábana

Carne que me corresponde

Carne que se me escapa

Carne que me sobrepasa

Carne que se sale de mis manos

y vuelve a ellas y vuelve a irse

 

Carne de la rueda del eterno retorno

Carne del Samsara

Carne santa de Miércoles de Cenizas

 

Carne             Carne             Carne

 

Carne plegaria

Carne de mi carne

Carne que penetra

Carne que es penetrada

 

Venga a mí la carne real

Carne que se sale de mis manos

y vuelve a ellas y vuelve a irse

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Rastro del Pergamino ix

La escala afectiva
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Lo único que recuerdas es el cuerpo;

el instante de arrojo hacia lo que dice

………………………sí, dice

………………………y afirma que sí

………………………que sí hay cielo

………………………habrán más barcas en el mar

………………………se dice que sí

 

pero desconoce su cuerpo:

………sólo el rapto hacia el adentro de sí mismo,

………las barcas negras sobre luz plateada;

………el viento, el llanto,

………las casas vacías.

 

¿Cómo habremos de recuperar la dignidad de la muerte?

La confusión de lo onírico mezclándose con apariciones;

la mezcalina, las baldosas meadas en los baños del músculo.

 

¿Cómo habremos de abolir el imperio sintáctico

del orden que enunciamos?

 

El Fénix de Aquiles insiste:

………los heraldos

………Áyax Odiseo y Patroclo

O como refiere Meleagro:

………los ancianos

………los sacerdotes

………el padre

………las hermanas

………la madre

………los camaradas

………y más que nadie Cleopatra

 

¿Cómo hacer del tiempo una esfera?

Ahuyentar el orden en las palabras

¿Cómo se dice mente, ánima y cuerpo

………………cuerpo, mente y ánima

………………ánima, cuerpo y mente?

 

¿Cómo sentir las ramas que tocan el cuerpo,

estar presente en cada partícula que se pisa?

 

Adiós…

 

Y pido al Dios que nos encuentre de frente,

con el corazón abierto.

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i
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Vacía está la mano,

la angustia de los labios

muertos adheridos al filtro

del cigarro,

 

el humo traído hacia nosotros

………como un fantasma.

 

La aparición baila al son

del cálculo que maquina

los movimientos de los

dedos para cerrar la boca.

 

Pasan los días en el horizonte.

….Las nubes bien puestas;

….el pasto sin una sola hendidura

….ni tierra abierta a los pasos

….ni pastizales aplastados hacia el oeste.

 

Son los árboles un recuerdo;

todos lo mismo y distinto.

 

Los que nunca echan flores.

Los que nunca mueren.

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v
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Acá en el océano nació el ser

mientras la energía hallaba su existencia

entre los relámpagos que impactan las olas.

 

………Piedra herida tocada por el rayo,

………la tierra corrió su abertura

………donde en su lecho hondo

………………el carbono se impregnó de luz:

 

Qué más decir sino la vida:

 

La oscuridad que nos empuja hacia adelante.

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Daniel Oliveros. Valencia, Venezuela, 1991. Poeta, traductor, editor y licenciado en Educación Mención Inglés por la Universidad de Carabobo, Venezuela. Director Editorial del sello Kavrial. Es Corresponsal en España de la revista POESIA y forma parte del comité editorial de Escritores Cordillera; asimismo, se desenvuelve como Corresponsal en España para la revista Ficcionafilia. En el año 2014 fue merecedor de la mención honorífica en poesía del V Premio Nacional Universitario de Literatura «Alfredo Armas Alfonzo», Venezuela.

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