Jon Davis

Trad. Roberto Appratto

 

Los primeros datos acerca de Jon Davis los encontré en En cuerpo y en lo otro, el libro que recoge colaboraciones de David Foster Wallace. En el capítulo dedicado a la reseña de Lo mejor de la prosa poética (2001) Foster Wallace se expresa de la siguiente manera:

«…un tal Jon Davis, un poeta al que este reseñista no conocía de nada pero cuyos textos en esta antología son tan excepcionalmente tremendos que el reseñista ha salido a la calle y se ha comprado el único libro de Jon Davis que  menciona en su nota biográfica…», en la página 234 de Lo mejor del poema en prosa, artículo incluido en En cuerpo y en lo otro, (Literatura Mondadori, Barcelona, 2013). Y en la página 244: «se puede ver como el poema en prosa se las apaña para alcanzar esa extraña mezcla de lógica y magia de la poesía sin apenas ninguna de las bazas ni las herramientas habituales de la poesía…»

Mi siguiente movimiento, dado el respeto que tengo y tenía por la opinión de David Foster Wallace, fue conseguir Dangerous Amusements, Preliminary Report y Scrimmage of Appetite. Confirmé el juicio de Wallace, y fui más allá en mi entusiasmo, tanto que traduje Scrimmage of Appetite con gran placer en unos meses del año pasado. Los comentarios sobre este libro destacan la unión de lírica y meditación, el examen de la condición humana, la captación de la necesidad de significado, la exploración de la realidad. Puedo agregar la grata sorpresa que me llevé con la capacidad de Jon Davis, tanto en prosa como en verso, para fusionar el estilo conversacional  con la argumentación a la luz de un infalible sentido del ritmo. Los poemas que escogí pertenecen a Scrimmage of Appetite y son los siguientes.

R.A.

 

 

Magia de pez

Por Klee

En otro cuadro, la muerte quiere que se revelen sus esqueletos.
Aquí las superficies lucen sus deseos azules. Un océano de aire. Margarita
…………..en el cielo. En el agua? Un pez. Un reloj. La luna.

De acuerdo con el alguna vez tan deseado apocalipsis, esto debería ser
…………..fuego, debería ser hielo.

De acuerdo con el Mapa de la Historia del Mundo, la tierra es
…………..océano, el océano tierra.

Y entonces este mujer/hombre, este nadador de dos caras que se inclina
…………..ante estas flores?

Ella está en el arte hasta la rodilla; él está enterrado en la imaginación.

Todo el cielo flota sobre ellos: peces que lucen sus rosadas
…………..ideas, el rostro en el que viven las nueve en punto, la
…………..margarita con sus hojas como escamas.

Una luna.
Dos lunas.
Una luna como un vacío en la memoria; la otra como el ojo de un pescado.
El rojo ansía entrar en el lienzo.
El rojo presiona la oscuridad como un auto contra una pantalla.
Como los pechos de una mujer contra el encaje.
En el rincón más azul, llenan de ideas a un hombre con gorro de tonto.
Está tratando de ver.
Las estrellas saliendo.
El reloj en caja de vidrio y dos pedazos de fruta mantienen
…………..al tiempo a flote.
El tonto en el rincón más azul tiene solo un sentimiento blanco
…………..acerca del tiempo.
Dos ojos, si se los puede llamar así.
Una nariz.
Una salpicadura de pecas.
Como estrellas, inclinándose sobre la escena.

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Café

En lo que pasa por un café en New Haven, Connecticut, él seguía diciéndome cosas que no quería oír. Cómo quería quedarse en su cuarto y coger otra y otra vez hasta que no quedara nada del deseo. Entonces sabría si quedaba algo que llamar amor. Entonces una enorme tristeza los iluminaría desde adentro. O no.

Lo cual lo detuvo. No podía imaginarse a sí mismo, su vida, sin que la fuente de su historia lo mantuviera a flote. Entonces habló de ese personaje en la novela de Pynchon  que dice a su amante, «Ahora los dos estamos siendo alguien nuevo, alguien increíble». La  maravilla mística de eso. La trampa del lenguaje.

Pero esto, dijo mi amigo, es lo que más lo asustaba: que él sería siempre la misma persona, que cometería los mismos errores en cualquier vida que escogiera, reaccionaría ante las mismas miserias –un montón de historias sin terminar, dos niños cuya belleza estaba encargado de dañar, una casa que nunca descansaría (ninguna madera aromática, ninguna alfombra oriental, ningún Mozart soñándose a sí mismo en el aire iluminado por las flores).

Golpeamos las copas de vidrio con nuestras cucharas mientras la máquina de bronce siseaba y chisporroteaba. «No sé», dijo. «Alguna vez te sentiste así?» Las copas parecían ridículamente sutiles y frágiles.  A través de la ventana glaseada la calle parecía una escena visionada por Toulouse Lautrec pero realizada por Monet. Miramos a la gente pasar a través de la bruma de las luces  para entrar a la librería abierta toda la noche al otro lado de la calle. De qué lúgubres profundidades seguían saliendo para ser tocados tan brevemente por la luz opacada, inadecuada.

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Un brillo. Un resplandor

Presagio y el gran ritmo.
Porque. Porque. Porque.
El pene del sol balanceándose en el viento solar.
Dos hombres en un mundo ocre, en un mundo iluminado por el sol
…….A través de una pantalla de ramas de bambú.
La verdad como la conocemos: cuervos acurrucados en los álamos.
La espalda arqueada. La espalda de la mujer arqueada.
No sexo, sino una inmersión en.
En la memoria, la cláusula subordinada.
Y fuera de la oración: el globo deriva. Deriva
…….Y tiembla. Rojo sobre verdes abetos.
Rojo sobre verde, y el sol presionando su rostro
…….Sobre el campo arado.
El guitarrista arrancando armónicos como bombas con sus
…….Finos dedos.
Perdido en el aire del concierto nocturno.
Perdido en la corriente, el arroyo, la cañada, el riachuelo.
…….Perdido.
En un mundo ocre, en el polvo arremolinado por un viento circular–
…….Dos hombres.
No hermanos, si bien ligados por el desastre.
En el recuerdo, en la cláusula subordinada.
En los ricos bajíos, en los pantanos trenzados por la niebla.
Donde el maíz y la calabaza  crecen generosos.
Donde el amarillo y el verde.
Donde la mujer arqueó su espalda, en memoria.
En memoria, y el globo rojo.
El mundo ocre.

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Los nuevos americanos

Están alzándose desde costas con algas en cuclillas resbalosas,
……….Los pies delanteros transformados en manos prensiles,
……….Pulgares y antebrazos engrosados para el comercio, bocas
……….Demasiado huesudas para besar.
Respirarán a través de sus pieles.
Sus ojos se aguzarán para moverse.
Estarán marcados, enfermos de apetito.
Se lanzarán con un propósito,  largas lenguas hablando el lenguaje
……….de la captura, gritando el verbo solo del anhelo
……….En el dialecto del hambre.
Gruñirán y roncarán por la noche en la alta hierba.
Mientras los dioses, hechos a su imagen, braman junto al río del cielo,
……….maniobrarán en las márgenes.
Se darán vuelta, nada humano en sus ojos, solo la áspera medida-
……….La precisión, la atención inquebrantable.
Serán místicos conectados a los deseos de los dioses.
Saltarán antes de saber que están saltando.

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Jon Davis. New Haven, Connecticut, EE. UU., 1952. Poeta, escritor y docente. Cuenta con estudios superiores en inglés, artes y escritura creativa por la  Universidad de Montana, donde editó la revista literaria CutBank.  Ha coordinado programas de escritura en centros de estudios de arte, ha sido docente en la Universidad de Montana, en la Universidad de Arte y Diseño de Santa Fe, en la Universidad Estatal de Salisbury y actualmente en el Instituto de Artes Indias Americanas en Santa Fe, Nuevo México. Fue editor de las revistas Shankpainter y Countermeasures: A Magazine of Poetry & Ideas. Ha recibido numerosos galardones por su poesía, el Lannan Literary Award, dos becas nacionales y un premio para poetas jóvenes de la Academia de Poetas Americanos. Sus libros publicados son: Dangerous Amusements (Ontario Review Press, 1987), Scrimmage of Appetite (Akron University Press, 1995), Local Color (Palanquin Press, 1995), The Hawk. The Road. The Sunlight After Clouds (Owl Creek Press, 1995) y Preliminary Report (Copper Canyon Press, 2010). Entre 2005 y 2015 mantuvo el blog personal http://voydofcourse.blogspot.de/

Roberto Appratto. Uruguay, 1950. Profesor de literatura, escritor, crítico y traductor. Dirige talleres de escritura y de lectura desde 1990. Es autor de los libros de poesía: Bien mirada (1978), Cambio de palabras (1983), Velocidad controlada (1986), Mirada circunstancial a un cielo sin nubes (1991), Cuerpos en pose (1994), Arenas movedizas (1995), Después (2004), Levemente ondulado (2005), Lugar perfecto (2011) y Sin palabras (2014), así como numerosos libros de narrativa. Parte de su obra ha sido incluida diversas antología. Figuran además entre sus trabajos el ensayo La ficcionalidad en el discurso literario y fílmico, y una traducción a Enrique VI de William Shakespeare.

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