Manuel Barrios

Casa de Estudios Yariel
(inédito)

 

Si bien emplear a una cortesana no se considera una buena opción, o siquiera recomendable, Vatsyayana trata aquellas situaciones en las que puede ser adecuada. Sin embargo, no se limita a aconsejar cuándo es el momento adecuado para tener tratos con una cortesana, sino que también instruye a los hombres sobre cómo convertirse en correctos clientes sexuales: para ello deben seguir determinados comportamientos dentro de la relación. Recurrir a una mujer pública era una opción tradicionalmente aceptada; en la antigua India, la cortesana era por su profesión cosmopolita muy preciada, y totalmente experta en las sesenta y cuatro artes.

Vatsyayana
Los siete libros del Kama Sutra

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LA CORTE EN EL LUGAR DEL MUNDO

El cielo del alma tiene trescientas sesenta y cinco veces la dimensión del cielo.
Edmond Jabés

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Por momentos me hincaba como nacida de una azotea a contar las dimensiones de los castigos invisibles que controlan sin hablar.

No quería regresar a cualquier hora a mi casa pero los retoños maduros se colaron en mi espalda como una transparencia  para que toda flora fuera impropia.

Mi brazo izquierdo comenzó a temblar. Frente a mi casa apareció una radiografía. Miré al cielo para darme cuenta que en su lugar habían cinco regiones con una manta grasienta y sobresaltos de musgo. Sentí mis pupilas embarradas de acentos y apreciaciones tan latosas que no las pude soportar. La figura cielo – que llega y daña – contuvo mi respiración hasta que el aire se hizo cristal. Yo vivía en la cima del Monte de Pedazos que es también un Monte de Retazos y cuyo nombre es Ven y Mira

A la mañana podía recolectar mis huesos y hacerme más hombre pero para dormir era necesario que los ancianos dejasen de respirar. Cualquier desplazamiento el más mínimo, el tropezón de una cucaracha podía despertarme.

Sabemos que el día ya no tiene calor solo lumbre. El sol se apagó no sé si ayer o hace 40.000 años y en su lugar los habitantes pacíficos construyeron con sus camas una gran tijera de acero fundiendo los relojes de los hombres y las incrustaciones de los niños, las amalgamas de las mujeres y los collares de los perros. Allí brilla ahora. Puedo verla tanto hoy como mañana: una tijera en las alturas reflejando luz de estrellas muertas. Colocando nuestros rostros como el abismo donde va a perderse la secuela de una antigua combustión.

 

Quisiera mostrarles una piedra
y que no pregunten quién soy
porque vine con ustedes para ser callada
con el filo del tallo en la oreja

Una marea que sin viento
a las mujeres como yo
sufre deleite en  reorganizar
la soltería y el volumen de su cuerpo

 

Por ese entonces soñaba niños en mi abdomen y al despertar ahí estaban inquiriendo sobre sus tobillos y sus cuellos. ¿A dónde has tirado mi mollera? Yo me sonreía estirando mis labios de nailon y les acercaba hacia un despeñadero no situado en frente sino debajo del Monte de Pedazos que es también un Monte de Retazos y cuyo nombre es Ven y Mira.

 

¿A dónde van las transparencias y el vibrar de su cola?
¿A dónde los ríos de pis, para canjear el dolor de cabeza
por una alucinación que hiera a lo real?
¿La cola sin espacio para retorcerse?

 

El cinturón de mi padre rodea las estrellas y cambia las letras de lugar para que ya no sienta la violación de mis codos como un regalo.

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Sé mi amigo y guíame, son tantos los caminos que se vierten en el blanco
ya que esperan ser contadas de pies a cabeza. Sus vestidos de algodón goteante van rancados con la fragilidad de una grúa zanco y zanco
brotan en su abuso disciplinario y me preguntan:

¿Dónde vas?

 A esos cielos
erguidos en la lid y su ardor celeste

 

Igual confié en que las uñas crecerían aunque no las viera.
Mi voz bajando la cornisa y la fuente pareja
rumbo al limbo y su estela inexacta.
Son contados:
una sonda alimenta el agua con ceniza impalpable
para poder pisar el mar sin comer las gotas
que reunidas en el cielo no recaptan pedacitos de cielo
ni tampoco los quejidos con paciencia en el descuido
y la hidratación de su llanto.

¿A donde vas pequeña?
A esas playas
queridas por el camino amarillo y su ardor celeste.

Tengo una reliquia durmiendo
en el corazón de mi entrecejo.
Pómulos traídos
de las rejillas y sus brotes.

Tantas deudas y terribles ¡Qué ardor!

• Porque en los cielos hay un mapa donde figuran el temblor de sus habitantes pacíficos.
• Bajo la tierra una nómina a partir de cicatrices.
• Llega y cubre con dolor el matiz de las ranuras para que las arcadas de pureza no se resuelvan con desmayos.

 

Son ahora pies los hermosos borbotones que me sacan del abismo.

Es letal saber el sentir y el hambre. Ver a mis amigos con ganas de sacarme los ojos o de lo contrario jugar.

Vista desde el cielo esta reunión parecería el forcejo de un ángel al que se le atoró una pierna no se bien dónde.

:Para no tener que ofrecer ni un solo tributo extra en el cielo.

:Para no tener sueños amoniacos que dicen sin decir y solo aúllan las posibilidades de la paranoia.

:En las copas de los árboles he encontrado lechos.   

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LOS PRETENDIENTES SON LAMEDORES DE AUSENCIAS

 

• Todavía calentita meto mis dedos en la paja y me duelen los ojos.
• Siento dos monedas chiquitas a punto de espiar por las pestañas.
• Mi molestia no la vuela ningún viento ni ninguna tranquilidad.
• He vivido en las copas de lo árboles desde que era una hija con la boca seca.   Siempre supe que el desorden no me daría miedo.

 

Seis capuchas con relieve
golpean sus cubiertos erectos.
Voy cayendo en mi haber
como un impuesto recién decretado.
Mano por las canaletas de sus premolares
en ese sentido los hago míos.
Sacando polvo
como un impuesto nuevo
voy cayendo en mi haber inexplicable.
Los cubiertos golpean
en ese sentido los hago míos.
Están erectos
seis capuchas toman cuerpo
por las canaletas de las muelas.

¿Quién diría tus insultos gruesos,
empotrados en la oquedad del aceite
y la constipación de la harina?

 

Cuando la madre de una niña vuelve a hacer el amor se apartan las canillas del pueblo.

….¿A dónde fue a para la sangre de mis manos?
¿Las colchas recién salidas de un capuchón?

O la huida del odio en la ceniza nadadora
En las copas de los árboles he encontrado lechos

En las copas de los árboles he visto a la cautela de los hombres
construir una honda y ancha memoria,
una honda y ancha memoria,
una honda y ancha,
memoria.

 

……………………………………….a Ernesto Carrión

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HACIA EL OCTAVO SUEÑO

I

el otro se desprende de la muerte para dar un salto hacia la vida del sueño
abstenerse de la dualidad Liberarse del día y la noche Ser sin afecto

cuando las materias son enajenadas se les arranca la huella del procesador
en ese lugar vacío  se derrama una constelación magnética: la transfiguración

cualquier hecho modifica su cielo anterior si es capaz de incidir en su propósito

los hombres dan la espalda a la naturaleza con el afán de repetirse
y la naturaleza omite al hombre de lo salvaje si permite su nombre

Sin historia no hay mujer sino cabezas reventando su desaparición
Huir del texto
Fundar la escuela que ignora lo terrible
Obsequiarse una membrana nueva cada día

Una conciencia de hierro que se hace hábito

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II

Si es que vamos a palpar signos en la benda

y vendemos al decir el humus
hacemos una fiesta en el sepulcro de las cosas.

Nos vamos a ir bailando sin amanecer.

Los huesos del abismo duelen más si se oprime la cabeza con la córnea y nada va a salvarte. Es el norte lo que está más allá del muro.
Los edificios más altos . Lo destrozado siempre pero que el mar recorre, llega y cubre o lo incendia por su fuego verde en proceso vacuis.

Las paredes son también un horno donde se cocinan los despojos de serpientes. Aves y Venados. Catedrales, árboles, varios y diversos colores que se repiten.

Es un cartel engalanado. Tarea Arduadura.

Si la entrega de tus ojos lo que al fin.

Cuando te quedes sin ojos caminarás la tierra como una lombriz.
Colgarás por días en el cielo como si fuese un enigma. Será fin de Cielo Anterior.
Profanado y abisal más allá.
Guía de la plebe hacia ese cielo sin palabras, sin paredes, donde aún no nacemos.

Guíalos en cielo anterior. Primavera, otoño, verano. Guíalos en verano de máscara verde, masacrado por piel ensortijada de fuego y noche lunareja. Ya los vampiros descansan. Las tiendas del barrio todas tienen tu nombre. Porque tu nombre es todas las cosas.

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Desde los montes se escuchó Abel Y fue esa la imagen que tendría el Paraíso Ven y mira cambió las puntas de los números Y el orden que retuvimos lo hicieron pies comiendo solos Ven y mira era un aceite que en la hora convertía un arenal de melena roja en una tarea: señalar a cinco pedestales rodeados de humo a los que atravesaba un Monte de Pedazos que es también un Monte de Retazos y cuyo nombre es Ven y Mira

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MENTE DORADA

Mi fiel guardián, mi centinela.
Te he guardado en las cimas del Nombre. Manos desgarradas en linaje molar.


En los rascacielos goteras obtusas dan ciclos de palabras.
Cantan su nevar inalterado.
Su poción mágica : – )
Queriendo ocultar la imagen pineal de la que provienen los sueños.

La nieve ama en los árboles a punto de roer :su huella oral los roba  hasta adoptar forma de Gato. Transitan el sentido de su loca aparición en la arena.
Porque estás en los espacios sin nombre. Opacas el destino de las cuerdas
:Patrullas de avidez rostro me persiguen para coleccionarme.

Porque conectas lo abisal y lo silente dejando en rabia la sangre. Me padeces como un hermano prudente. Recelas mi distancia por fauces color sepia, robles titanes desmayados hace tiempo.

El anciano interior llora pero el niño está jugando :Hombre de muchos Hombres :Rostro de los Rostros :la nieve ama en los árboles a punto de roer. Rascacielos, ciclos amplios. He guardado una línea de agua maleable y sin control.
Arde y sé otra :Los Metales provienen del abismo. El mar es un jardín de hierro.
Todo lo que no es Fuego es Muerte.

Bailarás en tu recuerdo como un gato :Tira del carro en las estrellas suspendido en piedras donde se aloja lo verde. No Hierba. Gato que vive y viaja. : – )
Besos

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BELCEBÚ

¿Qué hombre ha ocupado el sueño de mi hijo?

Es la casa contigua, la casa frente al negocio…

Con sus dedos fríos
es quien cruza los candados

Escupe palabras cruzando los dedos

multiplica su prole tocándose
con sus dedos fríos

Su voz no habla, escupe.
Su lengua es una trampa para ratones.

Tiempo atrás, el padre falso pensó en decirlo todo:
Hijo, no he triunfado, estoy viejo, huelo casi tan rancio como tu.
Pero dime, ¿Quién fue el hombre que se llevó tu corazón?

Es la sombra de una infancia alegre.
El espejo del amor que te obsequiaron

No lo pierdas.

Tu madre se ha hechizado con las joyas del día anterior.
Dejó un carozo de palta para entumecer las horas.

A tu hermana regaló benjuí a cuenta gotas.
Y todos tus amigos apartó
para cenarte con su prole a las cuatro de la mañana.

Por esto:

Has una ofrenda a los vigilantes de la noche.
Córtate el pelo y regálalo.

Yo escondí en tu pelo
los regalos de la noche anterior
a partir de tus cenizas.

La letra habla de cuando eras árbol
y en ella todo se quemaba
y moriste cada vez que alguien leyó
que el bosque se quemaba

Te ibas lejos
muy lejos.

Endurecías tu corazón.

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Manuel Barrios. Montevideo, Uruguay, 1983. Su obra literaria se conforma de: Investigación Poética/ Explanans (2007); Democracia (2007); Telos/Virga: Yoga (2011);  Atari (2011) Her Bodhi et XXII Sigilli (2014);  Silicio (libro colectivo), (2009); Bagrejaponés (libro colectivo) (2010); Más instrucciones para el año XIII [Antología de poesía oriental], (2012); Inverso (compilación de la obra del poeta uruguayo Julio Inverso)  (2013); Atlántida (libro colectivo con Héctor Hernández Montecinos, Yaxkin Melchy y Ernesto Carrión). Permanecen inéditos: Hábito, Corpus Geneticum y Casa de Estudios Yariel, siendo de este último que el poeta seleccionó algunos textos para ser publicados en POESIA.

 

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