Poemas de «La máquina de las alegorías» (inédito) de Claudio Archubi

Duratio o del árbol en la rueda

1.

……..Cuando mi árbol del conocimiento se parecía a mi corazón, y era apenas un arbusto torcido y joven, creciendo hacia cualquier parte, y yo avanzaba por sus ramas blancas y yermas dibujando garabatos, vinieron los primeros frutos, equivocados y amargos, a pudrirse en mis manos.

2.

……..El error es un insecto que crece con nosotros, come de nuestro árbol, aletea por la noche, llamándonos al silencio de la escucha, ha salido de esos frutos para sobrevolar a ciegas nuestro cuerpo confundido.

……..Contempla la duración de una idea, de la primera involuntaria mentira que nos salva del dolor, esa que un cuerpo trasmite a otro antes de la primera palabra.

……..Cúbrete con ella.

3.

……..Pero el corazón golpea, siempre, hasta rasgarla. Sale el insecto de él, rodea nuestro cuerpo que busca protegerse con los retazos.

4.

……..La conciencia, rápida rueda, bajo luces intermitentes, siempre parece girar hacia atrás, en busca de esa primera mentira: óyela zumbar.

……..La rueda es el insecto, lo que significa: el corazón es la rueda, la inabarcable rueda que tiembla, en su eje de Nada.

5.

……..Giraba la rueda sin palabras, me hablaron rostros queridos. La rueda se llenó de símbolos, creí que aprendía a girar con ella, hasta que todo fue oscureciéndose bajo una nube de polvo.

6.

……..Calla, siéntelo, chocas, construyes con los restos.
……..Oh, dínamo, y tu silencio, alrededor de la Duratio.
……..Oh, tú, máquina de fabricar escombros.

.

Bonitas o del encuentro con la Bondad

Y delante de aquella visión indeleble, y envuelto en la inmensa y suave bondad difusa de la tierra verde, del cielo clemente y del pálido mar, involuntariamente uno cae de hinojos y de su boca sale aquella exclamación que salía de la boca de Ramón Lull, tal como la representan las viejas xilografías: «¡Oh bondad!» .
Raimondo Lull. Francisco F. Billoch, Temas españoles No 90

1.

……..Un día Ella me condujo hasta la playa y me mostró lo que había por hacer.
.
……..Afuera hay un mundo –me dijo –está lleno de nieve. Con tu aliento debes derretirla.
.
……..
Yo no comprendí. Era invierno, pero apenas una fija llovizna desaparecía sobre la arena deshabitada.
……..Me di vuelta y, desde entonces sólo así pude verla: de rodillas, quieta, ofreciéndome su espalda.

2.

……..Mi cuerpo no importa –decía cada vez más fría bajo mis dedos. –Toca la nieve y aprende a atravesarla.
.
……..
Pero yo no comprendí.
……..Miré en derredor, busqué en la llovizna el rastro de la nieve.
……..Intenté apartar la arena, nuestra segunda piel, tan áspera.
.
……..
Pero estaba en nuestro aliento.

3.

……..Me dije: para encontrar, suelen decir, hay que cerrar los ojos.
……..Y pensé en nieve tras la nieve.
……..Y sospeché de una tercera nieve, y de un camino.

4.

 

……..Grandes acontecimientos picaron mi cuerpo, pusieron su fría espuma, su llovizna, desplazando lo no crecido.
……..Yo insistía.

5.

……..Años se perdían bajo mi mano. Livianos, blancos.
……..Cosas pequeñas deshechas en lo abierto.
……..Ella permaneció ahí, atravesada por el cansancio de haber visto.
.
……..
¿Veía en mí la nieve?

6.

……..Durante tanto tiempo estuve con los ojos cerrados, adormecido, intentando alcanzarla.
……..Pero mi quietud era distinta: se apartaba hacia la Verdad.

.

Veritas o de la primera cita con la Verdad

La dama, para librarse de una vez de tanta porfía, se descubrió un pecho y lo mostró roído por un cáncer.
Raimondo Lull. Francisco F. Billoch, Temas españoles No 90

1.

……..Era luminoso dentro de la casa, como en la cima de un monte simple.
……..La pared resplandecía al lado de tu cara.
……..Pero mi espalda tocó el vidrio frío de la ventana, de la profunda ventana que crecía siempre hacia otra parte.
……..-Afuera hace frío, así son las cosas –dijiste, en la cima de un monte simple.
……..Y oí el fuego en tu voz, el fuego y el crepitar de sus cenizas, la sombra de un escenario que se cierra, tras unas cortinas de terciopelo que reflejan la luz.

2.

……..Madre, el reloj sigue empujando.
……..Madre, abre tus cortinas. Déjame ver.
……..Aléjame del otro, el más frío escenario de las cosas.
……..Aléjame del cansancio y del tiempo.
……..Sé el fuego contra la piedra de la caverna, apártame de esta ventana que crece dentro de mí.

3.

……..Poco a poco dejo de sentir el vidrio, madre, poco a poco.

……..No porque me hayas salvado con tu lumbre, sino porque la ventana está abierta, y descubierto por el viento, he entrevisto de la Belleza su pecho espinoso, lo he tocado, he ascendido a la cima de un monte simple, el más yermo.

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Archubi

Claudio Archubi. Argentina, 1971. Poeta, narrador y Doctor en Física. Trabaja en el IAFE (Instituto de Astronomía y Física del Espacio) y es docente de la UBA. Colabora con revistas literarias del país y del exterior, así como también ha participado en varios festivales nacionales e internacionales. Columnista de poesía en el programa Moebius de la FM: arinfo.com.ar. Mención única de honor en el concurso de poesía de la editorial Ruinas Circulares (2012) y menciones en cuento y poesía (2014). En poesía, ha publicado Siete maneras de decir tristeza (2011), Sísifo en el Norte (2012), La casa sin sombra (2014) y La ciudad vacía (2015).

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