Poemas de «Nadie y ninguno» (inédito) de César Seco

Nadie

Volveré por esa calle donde nadie
me recuerda y todos me conocen.
Caminaré por esta otra donde me
ignoran y ninguno sabe nada de mí.
Atravesaré aquel callejón oscuro y
tal vez el ojo que me sigue sólo vea
la sombra que la escasa luz de ese
poste fija en la esquina pensando
a dónde ir.Estaré allí esperando
nada o esperando todo. Acaso sea
la calle contigua la que me lleve a
ese otro lugar distinto a donde iba
y no llegué. La vida no se detiene
a esperar a nadie. Sólo puede mirarme
de reojo mientras paso, pero no es
su ojo lo que anhelo, lo que persigo
es el olvido que no aparece mientras
sigo, aunque lo presienta caminando
adelante distraído o sospeche ya que
no existe porque no me ha visto.

.

Aparecido

Quien me vea por estos sitios
sabrá que sigo siendo otro.
No el que vieron en el café
saludando a un par de amigos
melenudos sonriendo desde
un viejo poster de los sesenta.
Estaré adelante, desvanecido,
con la huella del hacha en el
entrecejo y la mirada quieta
de quien elegía el encierro
dado del todo al silencio.
Sentado entre las líneas que
esa mudez iba dejando en
una caligrafía entrecortada.
Quien me vea andando ya a
otra parte, siga el rastro sin
darse por enterado que soy el
soplo fugáz que arrastra y eleva
esta hoja. Sin nada ni nadie
por asunto, desentendida de la
bocina de los autos.

.

Actor

Ando por la piel del día
en que me espero sentado a la puerta
de un café, con el cuaderno abierto en la
página donde no hay nada escrito aún.
Lo que ha de ocurrir sucederá en tan sólo
unos segundos. Hay alguien dentro de mí,
alguien que no soy, que me ocupa y dice
lo que jamás diría yo. Llega y no me puedo
resistir. Sólo escuchará si hablo de él. Es
cosa de ya, pero sólo él sabe que ha estado
ocurriendo. La escena ha de quedar bien
ante el ojo luminoso que nos proyecta en
la pared, ahora, sueño visible, acción.
No la bala directa que viene a mi cuerpo
y se aloja antes que tú puedas verme caer,
sino, a un mismo tiempo, ese que cierra
la puerta. Puedo ver su silueta desgajada
en la ventana, así. Estoy en ninguna parte
hablando a nadie sobre nada.

.

César Seco. Coro, Venezuela, 1959. Poeta, ensayista. Miembro de la redacción de POESIA, y de la directiva de la revista Imagen, del Centro de Estudios Literarios Rómulo Gallegos. Ha publicado los libros de poesía: El laurel y la piedra, (1991); Árbol sorprendido, (1995); Oscuro ilumina, (1999), Mantis, (2004), El Viaje de los Argonautas y otros poemas (2006), Lámpara y Silencio, Antología poética, (2007);  La playa de los ciegos (2014) y El poeta de hoy día (2014). Por El Viaje de los Argonautas obtuvo el Premio Nacional de Poesía de la Bienal Ramón Palomares (2005). Colabora en divesas revistas digitales, entre ellas Agulha (Brasil), e Hibridos (Venezuela).

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