Caballo final

Eloísa Soto

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La cría

Hay una Virgen dibujada en tierrablanca
no hallé su santa forma.

Las madres pidieron llegar a la próxima curva
iban descalzas.

Caminaron treinta y tres giros de monte.

Descansaron en la loma
para escuchar el aire
y la senda de las macaureles.

A lo lejos
un tifón de zamuros rasgando el cielo
sobre el cántico de los puercos inmolados.

Seguían caminando.

…………No te detengas
…………silva si te pierdes
dijeron.

Jamás aprendí
seguí sus huellas de orégano.

Las madres pisan como madres.

Caminamos seiscientos años atrás hasta las lajas rayadas
signos inteligibles
la piedra redonda al borde del abismo
y desde allí
el centro de la montaña
hambriento
respirando el fuego de las últimas culebras.

Esas mujeres
vuelven del incendio con las manos llenas de gladiolas.

Nunca tendré hijos
pero la sangre convoca
la montaña convoca
la madre convoca.

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Infraterno

Preguntan quién anda tan lejos
………..profundo
quién de ti.

En la laguna
sobre la isla que construyó
estuvo mi hermano.

Me aferré a la orilla de un frailejón
y lo perdí en la bruma.

Escudriño
el vacuo paisaje
mientras desciendo.

Retornamos a la sentencia de nuestro origen
absorbidos por el mismo vientre
desde brechas enfrentadas.

Los rostros desfigurados
en favor de la guerra
advierten nuestro legado.

Empuñamos armas ancestrales
………..emulamos
………..negamos
………..eludimos.

Él ha sabido irse y yo me he quedado.

Lo espero
alcanzar sus tobillos cuando sobrevuele.

Va tan alto
¡lejanísimo!

………..Arrecife de agua dulce
más frío cuanto más profundo.

Alguien se aferra a mis manos en la superficie.
………..Espeletia Grandiflora

miel de las más altas ausencias.

Él se ha ido
y su nombre lo fulmina todo.

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Santa Bruja

Las manos de la primera insomne se posaban
como flotando
sobre el plato de peltre con agua y aceite

Rezaba

Me miraba y me tocaba la frente
volvía sus manos al plato

Tocaba mi frente que ardía
y miraba mis ojos febriles.

Decía

………Tienes caballos en los ojos
………las brujas tenemos caballos en los ojos

Cantaba con sus manos flotantes sobre aire luego agua y aceite.
Caballos en nuestros ojos indiosbrujos
ojos negros como los caballos.
El suelo se nublaba
y cantábamos al compás del galope.

Silencio
porque pasaba un ángel
cerrábamos los ojos para revelar su imagen
ella parecía conocerlos y describía sus alas santas
su cara santa
y sus santos haceres

Decía

…………………Este es tu serafín de bruja
…………………guárdalo bien

Y la grasa se juntaba con el agua en el plato de peltre
cantaba o rezaba pasando sus palmas por mi cabello
sacudiéndolas al piso
ya vendrían los seres alados a despojarnos de nuestros males.

………Bebe de este guarapo
………bébelo todo

………Deja de llorar que se te espantan los caballos
………te quemas la cara con lágrimas de bruja
Y se quemaba los pulgares limpiando mis mejillas.

El suelo se nublaba
cantaba para acallar la oscurana
decía

………La noche no es de fiar
y de la fosca brotaron culebras
………No quiero escuchar sus voces
mudaron sus cueros a hierbamala
Cuida de sus trampas
y el monte atravesó nuestra osamenta
luego las cenizas.

Entonces habitamos la noche
como serpientes depredando los astros
el peltre
el péndulo
nuestros ángeles
y los signos extraños bajo la palma

Conversaban ella y la madrugada
la niebla entraba en su boca para retenerla en el pecho
como inhalando la noche
apagaba el cigarrillo con sandalias de madera
para dormirnos ante el arribo solar.

Nos llevaron al templo de un hombre que sufre en la cruz
yo temía de ese hombre y mis ojos rogaban amparo
Me bañaron de aguas santas mientras flotaba en sus brazos indiosbrujos
manos indiasbrujas que tocaron el agua santa y dibujaron signos en mi frente
vestimos de colores ella y yo en el templo santo del hombre sangrante.

Decía

Madrina
Bruja
Madrina

con sus dedos entreverados en mis cabellos
sacudía los males en el pozo de agua santa.

Brujamadrina

La segunda insomne vive en el abandono de los espíritus celestes
repta entre el monte y la bruma que jamás volvió a tu pecho
El sueño es embrujo
los caballos están desbocados
el augurio trepa la médula
y los ojos relinchan como flor de fuego negro.

Mírame en tu espejo de aceite
Mírame bruja
que estoy por arder en esa tela
donde el mundo dispuso nuestro aquelarre.

La segunda insomne se queda escudriñando la mudez nocturna
para hallar tu canto y danzar con frenesí hasta prender la aurora.

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Eloísa Soto.
Caracas, Venezuela, 1998. Realizó estudios en la Escuela Ballet-Arte Gustavo Franklin. Continúa formándose como intérprete de danza clásica en la Universidad Experimental de las Artes (Unearte) y actualmente cursa estudios de danza contemporánea en el Taller de Danza de Caracas. Desde 2013 escribe reseñas literarias y narrativa breve para su blog personal con el que ganó el IV concurso de bloggers Qué estás leyendo promovido por la Organización de Estados Americanos. Sus poemas han sido publicados en las antologías Habitantes de la Calima – Sequía (Senzala, 2020) y Elogio a la Brevedad (Túnel Diez, 2020). Fue parte de la Muestra poética venezolana, bajo la curaduría de Jhensy Lucena (2021) y del Dossier de Poesía Venezolana de la Revista Kametsa (2022). Fue seleccionada para conformar el tercer volumen de Ant[rop]ología del fuego (Ediciones Palíndromus, 2022).

La obra que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Felipe Ezeiza.

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