José Antonio Mazzotti

Muestra poética

:

 

Poemas no recogidos en libro (1981)

 

Los amores imposibles, los poemas

Mientras te duermes vas oyendo a tus espaldas una puerta
……….que se cierra sin hacer ruido
piensas en un amor imposible de citas clandestinas
………..y perros que te siguen en la noche
y descubres que un amor y un poema son lo mismo al fin
………..y al cabo
y son lo mismo al fin y al cabo el poema y la puerta
………..que se cierra
sin hacer ruido y son lo mismo esa puerta que se cierra y un amor imposible que hace
ruido
estrepitosamente
y tienes que escribir el poema
……………..escribir el poema
……………..escribir el poema
……………………………………a como dé lugar.

:

 

:

Yegua es la hembra del caballo

                         (después de una lectura de R. Jakobson)

Yegua es la hembra del caballo y yegua
es mi mujer impronunciable por el resto de mis días,
………..la frescura
de su sudor y de sus patas duras como un diente
y el lomo en que cabalgo rodeado de metrallas y sirenas
………..anunciando un bombardeo.

Yegua es la hembra del caballo y yegua es mi mujer
de suave relincho a cien violines cuatro flautas
………..dos trompetas
y un músico olvidado y legañoso / a media barba /
………..y noches de terrible claridad.

Ella se mueve por los parques hinchando sus ancas
………..(yo hincho mis pulmones)
salta y patea y no conoce a los flemáticos
desnuda una sonrisa / como quien abre una bolsa de arroz
sabe y no sabe siente y no siente grita y no grita
y esparce el arroz entre los novios.

Yegua es la hembra del caballo y yegua es mi mujer        impronunciable
divina metalengua que pronuncio y no decoro
y salto y pateo y relincho y ya no sigo
sé que ella viene como un pasto dulce a perdonarme
………..estas palabras.

 

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Fierro curvo (órbita poética) (1985)

 

Canción a una limeña

De repente es inútil este idioma. Dirás que te he olvidado
y cerrarás los lugares desiertos, la casa
descascarándose de frío, y tú misma
acaso empieces a tocar
pequeña al principio, blanda luego, una vegetación
húmeda y olorosa donde puedas echarte
a conversar mansamente con las hojas
que habrán crecido en tu pelo.  Tendrás las manos tibias
y una pálida certeza de que todo empieza.  Y tu vestido
donde tantas, imposibles veces me escondía
comenzará a oscurecer al fondo del ropero
tímido ante tu peinado, cada vez que te embellezcas
luminosa en el espejo cuando alguien te abraza
e imaginas sin dolor estos dedos
agachados y dulces con tus cartas, entrenados para tu delicia
vuelta a tu boca con las frutas del verano
y pasearás dibujando en la arena ese nombre al que
acostumbrada
esparcirás tus ramas, zurcirás otro vestido, y
quién sabe
comiences a sembrar un árbol para cuando llueva.

Así dirás que te olvidado, y será cierto
porque más fuerte olvida el que recuerda y no ama
que el que no ama ni recuerda
las letras de un idioma verdadero.

 

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Dante y Virgilio bajan por el infierno

………………………….El lugar del descenso que nos toca
………………………….
agrio es asaz, y el guarda allí presente.
…………………………………………………
Inferno: XII, 1.

(Las barandas amarillas,
el retrato de su hermana.

 La sangre chorrea por las escaleras
y las almas como grumos
……………………………..se cocinan).

«Vamos», dijo el Maestro,
«éstas que aquí ves
ánimas son de los que en la película
…………………………………………violentos y brutales
…………………………………………se mostraron».

(El humo y el hedor se mezclaban con los gritos
de los condenados).

¿Cómo?, le dije, y tosí.
………………………..«Aquí están Cornetto y Pazzo, y ése
………………………..de más allá, por si aún
………………………..no lo has reconocido, es nada menos
………………………..que el hijo de una loca
………………………..cubierta de una Res Imbécil…».

Y una sombra
más fuerte que el olvido
………………………..(medialuna las armas de su frente)
se aproximó a nosotros
………………………..(pisadas parecidas al click clack
………………………….de una cassettera malograda).

«¡Alto!», gritó.
………………………..Y puso su boca pestilente en mi cara
………………………..alumbrándome las fosas nasales
………………………..de una fortaleza inocente.

«Papeles, señores».
………………………..(¿Y qué papel mostrar?
………………………..¿Poetas?
………………………..¿O ese sello en la nariz
………………………..asemeja una aureola?).

«Bueno, bueno.  Circulen…».
………………………..(Oh, Poder de la Palabra
………………………..en un reino de mudos.
………………………..Tú nos libras como una
…………espada
………………………..dispuesta entre los muslos
………………………..y tu imagen
………………………..se asoma en nuestra boca
………………………..escupiendo lágrimas
………………………..fragantes).

Caminando
traté de recordar
……………………..unos labios
……………………………………….una voz
……………………………………………………..un nombre:

– ¿Cómo está Beti?
………………..(La neblina
…………………empezaba a enroscarse en nuestros pelos).

«Bien; ahí anda,
tan rica como en su retrato.
Dice que te va a escribir».

Pero el horror
………………..se acumulaba a medida que ingresábamos
………………..en nuestros dulces pero tristes sentimientos
………………..un horror como de fábrica
………………..con cristales de vitrina
………………..y cielo morado indefinido
………………..un horror como de días reducidos
………………..a una equis sobre el calendario.

«Te va a escribir», las almas bramaron. Y mi Guía
las secundaba.
Sólo a lo lejos
el Minotauro nos seguía con ojos desconfiados.
«Te va a escribir».  Pero desde la Muerte,
¿quién escribe?
¿Quién que sólo me espere
para una estúpida Contemplación, las llaves
………..de una memoria apolillada,
puede espantar la presencia
de esta Caverna monstruosa?

«Bah», dijo el Maestro. «Pequeñeces.
Apura el paso y aguanta la respiración, que aún hay más».

Y una cinta mal proyectada, sobre un raído ecran,
la imagen de un cuerpo bellísimo, sobre un raído sueño
cosido a las almas con un estilete
pasan por el charco hirviendo, a nuestro lado,
y nos salpican.

¡Maestro!, grité, ¡Ayúdame!

……………………………………..Pero él sólo sonrió.
……………………………………..«Estúpido.
……………………………………..¿A qué te metes en ridículo
……………………………………..negocio?».

Y frotó su saquito
y desapareció en la multitud.

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 Castillo de popa (1988)

Fábula de P. y G.

El viento pasa y levanta las crestas /
……………………………………sobre ellas
irrumpe el riachuelo de este valle como hilo entre los dientes
se lo lleva todo / y los jirones aparecen vacíos sin una gota
………de carne, letrinas
donde extiende Polifemo su menuda testa y cabecea /
………(el monstruo de Rodas y el estrecho) / enfunda
………y se recoge
en el redil espacioso donde encierra
cuanto viaje en su cabeza sucia
……………………………..hubiera podido albergar.

«Galatea se lo lleva todo / soy un chancho / adoro su ranura
………..y cuando en ella regreso
al lugar originario del hombre olvido esta condición
que Nadie inventó de mí, sino las mismas calles
………..que envuelven sus piernas cuando la noche desciende
y el día que asoma puedo verlo desde mi estatura
detrás de los montes / fuera de todo mundo
…………………………………………………real o irreal
porque sólo Ella existe en esta tierra pedregosa
húmeda y silente
………………………..como un fuego que anuncia
la redención de los que nunca fuimos héroes, marchitos, pusilánimes
condenados por el mito a la hoguera
…………………………………………..de su leche y su miel,
Galatea, flor que te alzas ante un raro paisaje
sin que las olas más grandes te toquen
………………………………………………….ni imanten
sino sólo estas cañas que soplo
cuando temo no verte y sentir que te rasgas
como el grano de polvo debajo de la uña.

Tú sola eres la medida inversa de lo que inventaron
los hombres:  bajíos, herrajes, y hazañas que no fueron sino
………..grandes matanzas / cantadas
por hombres quizá menos presurosos pero con la misma angustia
de aquéllos.
………………..Aquí puedo coger con una mano
toda la gloria del mundo. ¿Para qué buscar en la orilla
lo que no tenemos en sueños, si ellos solos contienen
………..la trayectoria exacta
de cuanto afán se realice sin nudos, cristalino
y denso en lo demás, porque lo ordena y lo alivia…?».

Polifemo enmudece y el eco remueve en Galatea unos muslos
dorados y limpios.

«Galatea, mi amor, un solo rictus y tu voz,
un solo rictus y tu voz para dormirme…».

 

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Castillo de popa

Una columna de cloro sube lenta desde la tabla. Wisy dice
no habrá calma esta noche, se dispone a tenderse, a
……….enchufar su oreja en el vientre del mundo.

(El olor a pescado envuelve la ciudad como un periódico. Recuerdo:
……….«Mar es el sitio donde dos largas piernas
llegan a situarse en posición transversa…».
Termino mi café y reviso ciertos términos: prolongación al infinito de las doce:
sólo ese hedor quita el sueño más rápido, se filtra
como el mate de coca en el aire, y vuela).

El cloro y yo, la trenza chorreada de Brenda baja al fondo como un áncora
y meto los efluvios en la pituitaria: un roce de nalgas sutilmente, los Trabaxos
……….
y los sueños de Calpurnia
cuando miro en el vitral de la cabeza las columnas de escamas
reptando por los intersticios a mezclarse con el maderamen:

 una leona ha parido en medio de la calle, y las tumbas se han abierto
………..y vomitado a sus difuntos.
Guerreros feroces combaten entre nubes en filas
y escuadrones en exacta formación, haciendo llover sangre sobre el Capitolio.
El fragor de la lucha atruena los aires, y se oye el relinchar de los caballos,
y el estertor de los heridos, y los gritos, y los soplosque dan en la calle
……….
los espectros.
Estas son cosas inusitadas y me infunden pavor…

Sobre ello se hincha el eructo de Dite, se diseca; la médula de miles de peces
……….se esclarece en el viento.

Decenas de sombras se desprenden a coger su tajada, las plazas de Lima
……….son un patio de recreo
sin martillo que golpee los cascos: cenizas donde se levanta
un lloriqueo: «perdóname, trozo de barro ensangrentado, que aparezca
suave y humilde con estos carniceros…».
(Antonio, acto III, escena 1).

Y no son los cantos órficos, ni los gramos de silocaína, sino este canto interior como la ola que se oye desde el Bufadero, reventada en reversa, comedora
de hombres y bestias, entre huesos de jibia, perdóname, trozo,
que instale mi tienda entre los muslos que asoman de la espuma:
esta es mi vainita, mi marisco, esta es mi bronquitis
donde la bola de cristal se concentra en un punto que es la intersección
de rectas infinitas desde el resto de espacios disponibles:  olores de bonete y algalía, la
música callada, el bombo idiota, desde donde fluye
el secreto venero que alimenta la vista
con que puede dibujarse cada aleta y cada diente, donde puedo enumerar
el speculum y el pomo, las hojas arrumadas, la pared envolvente, las manzanas,
……….un pantano
donde no hay nave que avance, tan fuerte es el olor…

(La mujer que patean en el muelle Wisy la comenta. Un lento vaivén hace croar
……….las tablas
y el marisco de Brenda apesta más fuerte. Preguntas
de todas partes. Un olor inconfundible por respuesta.
Y nadie puede replicar:
el Cisne ha muerto).

Casio:  ¡Ja! ¡Ja! ¡Qué detestablemente rima el cínico!
Bruto:  ¡Fuera de aquí, sinvergüenza! ¡Lárgate!
Casio:  Tened indulgencia con él, Bruto; es su estilo.
Bruto:  ¡Yo sabré soportar su genio cuando él sepa ser oportuno!… ¿Qué tiene que
ver la guerra con estos locos danzantes?  ¡Fuera, fuera, camarada!
Casio:  ¡Vamos, vamos; marchad!

…………………………………………………………..(Sale el poeta).

 

 

 

El libro de las auroras boreales (1995)

 

Intromisiones cuzqueñas

I. Tullumayu

Regresan dócilmente los cadáveres
al Río de los Huesos a bañarse.
Tiembla la noche blanca al ver los brazos
y nalgas y testículos flotando. Los modernos
andantes en el Cuzco hunden las piernas
sobre el rociado asfalto, como momias
intactas para siempre y con el brillo
de pétalos de plata en la mirada.

«Yo los toqué de niño y era tanta su frescura
que únicamente les faltaba hablar. Pero eran duros
como un espino seco, y sin embargo
más vivos porque hacían agacharse
por los cuatro países a millares
y hasta los invasores retiraban el sombrero
al paso de sus trajes con respeto».

Si ávido de pronto Tullumayu
del limo en que descansa se vistiera
y echara como en tiempo de sus padres
a andar las piedras todas y los templos
oh planchas de oro oh soberanas
torres dispuestas en función del arco iris
qué tristeza
hundirse como tibia en sus mollejas.

:

II. Saqsawaman

Un ángulo bosteza entre las piedras
igual que el inestable cielo limpio
que arquea ya sus nubes, ya sus gotas
y entonces la mañana es un incendio
claro:  se hunden las montañas en el aire
y arriba estira el brazo, al primer rayo,
el ángulo que carga las murallas.

Saqsa Uma:  cabeza jaspeada
con que el puma recibe la voz blanda
de un sol besando el valle más que el cielo
y extiende al otro extremo la pelambre
y échase a andar con sus comercios frescos.
Un trueno de paredes redondea
las torres sucesivas en que una
destaca por el norte y así instala
la boca del felino hacia los límites
de selvas y de mares imposibles.
Un solo muro, al sur, tiende las plantas
dejando para arriba que se curve
el arco cuya sombra ha de entregar
la mano de la esposa a la del cónyuge
en santa posesión de cielo y valles
teniendo como ombligo la sagrada
plaza que se alza y que camina con las garras
sobre el dorado imperio, cuyas puertas
cargan iglesias hoy, y éstas orines.

 

 

Sakra Boccata (28 poemas) (2006)

 

 3

Tu Koncha es el lugar exquisito más dentro de la guerra
Allí hay que llegar con la destreza del piloto herido
Manejar los laberintos como la palma de su mano
Seguir cada curva como el mapa de un tesoro
Con sus paredes y sus puertas
Gritando Ron Rojo Ron Rojo / Nunca Destrucción
Desgarramiento de cuerpos sólo existe el que desbroza
Tus vellos recortados ante el espejo feliz
Ojo inmenso de la cerradura del delirio que te observa
Mira el rosado de su pliegue
Como el labio que cubre el horizonte
Al levantar la niebla

Tu Koncha es el espacio al centro de la Cruz del Sur
Santifica la ciudad con su rayo
Todos sus pecados se transforman en guirnaldas
Rodeando a la Virgen de Chapi con su manto negro
El olor del incienso trae brisa de espuma
Levita sobre los huesos
Besa la Vara del Señor y el oro se desliza de su frente
Ojos más verdes que el fondo de la selva
Purifica el orín de todas las paredes
Ventila el dedo la boca inferior
Repta la lengua por la acequia perfumada

Tu Koncha es ese músculo esponjoso que late
Y no deja de latir

 

:

18

¿Por qué desaparece el poeta de la faz de la tierra
Como si se hundiera
Y ganan las elecciones los soldados los mejores sueldos birladores
Que esconden sus denarios detrás de cada sílaba por qué desaparecen
Las nubes protectoras y el Sol nos latiguea sin cubrirse
Hace siglos del globo de la Luna?

He bajado a los Infiernos para rescatarte y llevo las manos heridas
Los extraños precipicios centellean
Y salen enanos orejudos de las cuevas preguntando
Cartones y documentos sayón de costal y sólo una flauta en la mano
La misión del peregrino siempre será secreta pues a ti sólo te concierne
Tú que te casaste con tantos martilleros que ocupaste
Un trono de lava y las plumas quemadas
Ave María Santísima Pagana te mereces el Reino de la Tierra
Tu molúsculo de diosa vivirá en mis cantos y aunque mis pecados
Te envíen al Reino de las Sombras volverás
Como el castaño que se incendia cada otoño
Y deja sus botones enterrados

¿Por qué desaparece el poeta si no es para traerte
limpiando la hojarasca aún helada
para alumbrar los atajos
en que tus pies marcarán una a una las piedras
como tus dientes en la espalda?

El Infierno, Euridice, es tu ausencia
Sobre la faz de la tierra

 

 

Apu Kalypso / palabras de la bruma (2015)

 

2

Amazonas

Padre poderoso que te esfumas en el horizonte
Santificado sea tu fondo franela donde las conchas
Se funden con las ramas cimbreantes y las ramas
Un sueño milenario aletean en el desvientre de luz
El sabor de la sábila y el oro esperma del paiche
La iguana marrana / el cóndor delfín / la anguila mona
Y el loto de alfombras que dibuja el chullachaqui
Cubres lagos desde tu loma lechosa desde tus
Sabanas sabrosas de savia soberbia de subidas
Y bajadas restallando en el alcázar de tu sombra
Padre sembrado de arena derretida flotando sideral
Enfermo repentino incrustado de termómetros
Tus ninfas pústulas de arsón y fungen pécora
Tus algas ostentan las puntas quebradas tus pirañas
Se muerden entre ellas danzando en la niebla sidérea
Padre que estás en las ovas con la audacia de quien
Invade la planicie mamífera con océanos barrosos
Acidándose de úrea y de sueños de lavandería
De blancuras por venir que no olfatean su caña de mayo
Y miras con misericordia lo que hemos hecho de ti
Un seguro sin techo un dios inmortal y solamente eres
El animal bóveda de los espíritus de todas las matas
Y todas las copaibas y las nectandras y los zancudos
Que beben de tu cuello carnoso el hidrógeno sangre
La taruca tapiresca / el tortugo perezoso / la boa lagartija
Y el tahuarí amarillo que los amaranta y charapea
Padre Yacuruna estarás con tu lagarto negro por los
Abismos de las cochas plateadas en la luna de tu madre
Corteza de tornillo cocinando la poción santificada que
Llevará tu grito ayaymama raspante por las quebradas
Sentado como el simpira auscultarás los movimientos
De los intrusos antorchas que suturan tus poros estarás
Atento a la hoja inerte alada de los rombos cristalinos de
La caoba inmaculada y la cumala imberbe y la manchinga
Acurrucada en el pino chuncho y el cachimbo con sangre
De grado investirás de honor como pantera esos cráneos
Removerás con tus garras la hojarasca acecharás
Esos monos desnudos extraviados de su sendero
Y esos monos vestidos que traerán la fiebre ceniza
Padre Sachamama te desgajas y abandonas tu piel
Que bordan las enanas cabezonas definitivamente
Ordenadas herederas del universo en ellas te deslizas
Silencioso por las hojas del cedro y te recoges
En el vientre de una roca raída al acecho escondiendo
Tus sables insaciables paladines de tu vientre infinito
Padre Yanapuma brujo perverso entre los más malignos
Tu silueta de jaguarnoche se confunde con los gallinazos
Para comer carne humana a cualquier costa la más dulce
De todas las delicias que la selva ofrece porque su aroma
De animal limpio es más agradable a las entrañas rojizas
Que asoman por tus ojos braseros por tu amargura de dios
Momentáneo de dios todopoderoso lo que un rayo azota
Padre Mapinguari perezoso gigante deambulas a veces
Tumbando los arbustos más altos desgarrando pieles
Cubiertas de esmeraldas bailas bajo las tormentas
Cazando cocodrilos en las bolainas y en las orquídeas
Saltando con los colibríes y los urcututos
Trompeando con los trepatroncos y las guacamayas
Tu monte de gigante es temido andante de los maqui
Sapas colas de mano arácnidos con tetas y cara
De gárgola asustada de los ocelotes gruñidos y lentos
De los relámpagos que paren tu sombra abiertos
De piernas ante tu portento de portaestandarte
Padre Chicua que revelas las infidelidades felices
Las de los animales que sólo caen ante la gravedad
Del amor sin condiciones ni futuro sólo presente
Puro insondable como tu bolsa de boa traga aldabas
En tus serenas curvas se solaza el universo erige
Su bastón de mando para besarte en cada abismo
En cada noche bajo los troncos guarecidos y la lluvia
Lamiendo con furia su entrada al Paraíso rezando
Ave María Bendita Tú eres entre todos los placeres
Dispénsanos de rodillas te lo pedimos humildes
En tu leche palpitante y mullida nos fundimos en
El primer encuentro en el mar de la célula con cola
Y el recinto secreto de la esencia de la Eternidad
Padre Yurupary que cruzas el caudal silente
Subiste al cielo en misión oficial y así te pagaron
Tomando la batuta los que antes te temían
Decidieron ordenar la casa hacerse cargo de todo
Y tus hijos olvidados como los sajinos deambulan
Por las cortezas de las moenas y los motelos rumiando
Las estrellas reclamando tu regreso / el Sakro Cosmos
Restablecido por los siglos de los siglos loado tu Nombre
Padre Tanrilla frágil garza de patitas de flauta de licor
Tu música levanta obeliscos humedece las nubes plácidas
Que encuentran en su ritmo de posishon el goce eterno
Por el que vive y muere y se desdice en gemidos el coro
Que canta cada noche:

“Ayaymama, Huischuhuarca: Nuestra madre ha muerto
Y nos abandonaron”.

 

:

13

Cochas

Dedo de río cabalgando sobre la gamuza
Paisaje en miniatura de la vía láctea
Hasta aquí he llegado para buscar en tu
Barriga nebulosa el batracio de luz

Quiero mirar sus aletas estirando rocío
Airear su ignorancia de milenios por donde
Se pisa el silencio de estar en esta bola
Mirando los luceros hasta encontrar un signo

De pronto una sirena se levanta del fondo
Los cabellos se le erizan de hermosura azul
Los ojos se le erectan como dos orquídeas
Ardiendo en la sombra de su tímida calma

Ella seduce al viajero como una lluvia la balsa
Lo lleva por castillos de amatista adonde no
Puede llorar para salvarse y se quema
Abandonado como un huérfano en la noche

En ese laberinto yanamayu se presenta
Señora de las boas de los fondos limosos
Allí lamen su escama las perlas de los peces
Y le abren paso ante la gruta dentada

Ella te habita como el alma la montaña mágica
Como una bocanada de aire puro los pulmones
Como la inercia de la ola que no encuentra
Consuelo entre las piedras de la playa dorada

Estruja tus tobillos de placer infinito lamiendo
Las comisuras de los dedos líquidos que soba
En su camino sinuoso que se escurre en la noche
Como el ave en el aire o el hombre en la hembra

Así desapareces en la bruma encendiendo cien ojos
El cielo toca por primera vez la hondura infinita
Goza la gloria tu ligera turbulencia que sólo dice
Las letras del vacío cuando ya eres un recuerdo

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José Antonio Mazzotti. Lima, Perú, 1961. Poeta y profesor universitario. Es un destacado miembro de la Generación Poética Peruana del 80. Obtuvo el Primer Premio en los Juegos Florales Universitarios «Túpac Amaru» de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con Poemas no recogidos en libro  (Lima, 1981). En 1985 publicó su segundo poemario, Fierro curvo (órbita poética), y en 1988 su tercer libro, Castillo de popa, que refleja el estado de ánimo de un amplio sector de la juventud peruana de entonces frente a los difíciles años de la guerra civil y el deterioro económico galopante del país. Ha publicado también El libro de las auroras boreales (Amherst, 1995), Señora de la noche (México, 1998), El Zorro y la Luna. Antología Poética 1981-1999 (Lima, 1999), Sakra Boccata (México, 2006, y Lima, 2007, con prólogo de Raúl Zurita), Las flores del Mall (Lima, 2009), Declinaciones latinas (Houston y México, DF, 2015) y Apu Kalypso / palabras de la bruma (Lima, 2015). En 2013 apareció una versión bilingüe de Sakra Boccata con traducciones de Clayton Eshleman en Ugly Ducling Press, Nueva York. Actualmente es miembro de la Instancia Suprema del Movimiento Kloaka y catedrático de literatura latinoamericana en el Departamento de Lenguas Románicas en la Universidad de Tufts, en Boston.

La imagen que ilustra este post tiene por título «Discutiendo la Divina Comedia con Dante», creada por Dai Dudu, Li Tiezi y Zhang An e intervenida digitalmente por el equipo de POESIA. 

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