Max Rojas: otra poesía mexicana

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Por Iván Cruz Osorio

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Max Rojas (ciudad de México, 1940-2015) es, para muchos críticos en México, un emblema de lo que se denomina como «poeta de culto»; rótulo que, sin embargo, es más una concesión de quienes miran con lejanía o desdén una obra publicada por editoriales independientes o autopublicada en tirajes breves. Por su fecha de nacimiento, Rojas es contemporáneo de bardos mexicanos tan relevantes como José Carlos Becerra (1936-1970), José Emilio Pacheco (1939-2014) y Homero Aridjis (1940). A diferencia de estos autores, quienes desde muy jóvenes difundieron y publicaron su obra en las revistas y editoriales de mayor prestigio a nivel nacional, Max publicó su primer libro de poesía pasados los 31 años. A finales de 1971, Rojas publica El turno del aullante, el cual le daría una fama de «fotocopias», como el propio autor bromeaba, esto porque la edición que él mismo realizó no excedía los cien ejemplares. Algunos de sus primeros y más furiosos lectores fueron los miembros movimiento poético denominado Infrarrealismo, entre los que se cuentan Mario Santiago Papasquiaro, Roberto Bolaño, Ramón Méndez, así como otros contemporáneos como Orlando Guillén y Luis Cortés Bargalló. Ante los cuestionamientos de ser un «poeta de culto», Max apuntaba que en realidad él se había ocultado, que no fue un poeta marginado porque nadie lo marginó, él fue quien se alejó del mundillo literario por no cuadrar con su visión de vida, pese a que en su juventud fue amigo de relevantes escritores como el español Emilio Prados (1899-1962), José Revueltas (1914-1976), y Efraín Huerta (1914-1982). Nacido en el seno de una familia comunista, de padre oaxaqueño, Jorge Luis Rojas Mendoza, y de madre cubana, Caridad Proenza y Proenza, muy pronto se habituó a la presencia de célebres y anónimos militantes en su hogar. Él mismo se involucró rápidamente en luchas sindicales como el del extinto Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (STERM). Fue quizá su carácter reservado y, en ocasiones, huraño, su posición ideológica, y su preferencia por convivir con obreros y militantes, en vez de editores y escritores, lo que derivó en que su obra no encontrará los centros de difusión para darse a conocer a nivel nacional. De tal forma, durante años Max Rojas pasó como un poeta casi desconocido, salvo para ciertos poetas de la periferia o lectores jóvenes que por azar obtenían alguna fotocopia de su libro. Lo que le ocurrió al poeta y editor Carlos Mapes, que incluiría el poema X de «El turno del aullante» en el número 4 (febrero, 1980) de la revista Cartapacios, lo que derivó en su inclusión en la antología Poetas de una generación (1940-1949) (1). De esta forma, diez años después de la publicación de su primer libro, Rojas empezaba a tener eco en editoriales prestigiosas y en críticos literarios.

Podemos afirmar que gran parte de la obra de Rojas se encuentra inédita y que lo que se conoce, lo que le dio popularidad en los últimos años de su vida y hasta la fecha, se limita a tres libros: El turno del aullante (1ª. Ed., 1971), Ser en la sombra (1ª. Ed., 1986) y Cuerpos (2011). La obra que continúa inédita abarca los tres tomos restantes del proyecto poético Cuerpos, la novela-poema Vencedor de otras batallas y el poemario Develación de la neblina.

El turno del aullante es un libro que busca trascender el poema confesional o la elegía amorosa, que aparentemente suele discutirse como su tema; más bien Max Rojas nos entrega una obra que indaga en el dolor intrínseco del ser por su finitud, por su cotidiano juego de pérdidas y la atmósfera que lo avasalla: las sombras, el silencio, el miedo, la soledad. Un libro imperecedero por su tema, pero también por sus recursos novedosos como la creación de un barroco popular, que le ha dado un sello muy personal a su obra, asimismo la tersa y contundente aliteración basada en la repetición y los juegos de palabras en el poema «Elegía como grito para una tarde de diciembre» o el bronco, áspero versículo de consonantes del poema X.

Indiferente, casi siempre, a las formas de difusión de su obra, Max vería reeditado El turno del aullante en 1983 por la solicitud de su amigo Raúl Macín, poeta y ex pastor metodista, quien había formado una editorial: Claves latinoamericanas. Para este momento Max Rojas tenía otro libro terminado, Ser en la sombra, el cual también fue publicado por Claves latinoamericanas en 1986. Ser en la sombra es un libro contenido, de versos cortos, minimalista, en el que la expresión reducida hasta el esqueleto provoca un sentimiento natural de asfixia, de nuevo el tema es el ser sometido a la pérdida cotidiana, al dolor.

Tras concluir Ser en la sombra en 1975, Rojas inicia un silencio poético que concluye en 2003, cuando inicia la escritura frenética de Cuerpos. El proyecto poético Cuerpos es un solo poema escrito en versículos, dividido en 25 apartados, de los cuales Max sólo vio publicados seis de ellos en el volumen Cuerpos (CONACULTA, Col. Práctica mortal, 2011). Rojas escribió al respecto: «Cuerpos fue pensado como un libro de poemas; sin embargo, me di cuenta de que se trataba de un solo poema, sobre todo al observar que en varios de los poemas que integran Cuerpos uno y Cuerpos dos no se alcanzaba el ansiado remate. A partir de Cuerpos tres el poema me hizo a un lado y me tomó como a un mero escribiente. De ahí en adelante, cada libro ni empieza ni termina, y solo tiene como hilo conductor las obsesiones del poeta y una «lógica poética» que le da continuidad y ruptura a todo el libro. Sugiero al lector que, a partir del citado Cuerpos tres hasta Cuerpos veinticinco, último apartado del poema, realice una lectura en desorden, sin dejarse regir por los apartados en que está dividido el poema; para esto puede tomar como punto de referencia cualquier coma». Por Memoria de los cuerpos (Cuerpos uno), Rojas obtuvo el Premio Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer para obra publicada en 2009. A partir de entonces Max empezó a llegar a nuevas generaciones de lectores e se inició una lectura en ascenso de toda su obra publicada. Nuevas ediciones de sus anteriores libros se concretaron y hay planes para publicar en su totalidad el proyecto poético Cuerpos. Max Rojas murió el 24 de abril de 2015, con una nueva camada de críticos y poetas que ubican su obra como una de las más originales e influyentes de la poesía mexicana contemporánea.

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Notas
(1) Poetas de una generación (1940-1949), Selección y notas de Jorge González de León, prólogo de Vicente Quirarte. México: UNAM, 1981.

 

El turno del aullante

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X

 

Era como si el fantasma de un hombre que se hubiera
ahorcado regresara al lugar de su suicidio, por pura
nostalgia de beber otra vez las copas que le dieron valor
para hacerlo y preguntarse, tal vez, cómo tuvo el coraje.

Malcolm Lowry, Oscuro como la tumba donde yace mi amigo.

…y sepa dónde y cuándo apuñalearon mi cadáver.

 

 

Caidal mi pinche extrañación vino de golpe
a balbucir sepa qué tantas pendejadas;
venía dizque a escombrar lo que el almaje me horadaba,
y a tientas tentoneó para encontrarse
un agujero tal de tal tamaño que en su adentro
mi agujereaje y yo no dábamos no pie
sino siquiera mentábamos finar
de donde a rastras pudiera retacharse nuestro aullido.
Eso es lo que me queda —dije— de tanta extrañación
como he tenido; un hueco nada más, y ya me crujo
del tanto temblequear de que ese hueco
del mucho adolorar se me deshueque
y ya ni hueco en que caer tengamos
ni mi agujero ni mi yo
tan deshuecado invertebral volvido
que ni a madrazos mi almaraje quiera
ponerse a recoger su trocerio.

Caidal mi pinche extrañación se fue de golpe
luego de extremaunciar sepa qué tantas pendejadas;
no le entendí ni madres de todo lo que dijo,
pero sentí que era de cosas que desgracian.
A buena hora se te ocurre —dije—
venirme a jorobar con lo pasado,
cuando que a puro ferretear me atasco el alma;
si no fuera por tanto pinche clavo que me clavo,
ya ni memoria ni aulladar tendría.
A mí de sopetón una mujer me destazó en lo frío,
y desde entonces
a puro pinche ardor me estoy enfriando.
Ni lumbre en el finar del almaraje y sus trocitos queda
y sólo el agujero está y estamos dentro
mi esqueletada y yo y mis agujeros,
a trompicones tentaleando fondo
para por fin tener donde aventar el alma
y de una vez echar la moridera.

Luego de extremaunciarme el esqueleto,
mi pinche extrañación se fue de golpe;
a tales rumbos me aventó de lejos
que pura mugre soledad me fui encontrando;
de arrempujón en empujón llegué a mis huecos,
todo ya de oquedad hallado hoyado,
y sin huesaje ya y sin nada
en que la agonición llevar a cabo.

Es frío —me dije— lo de agonir que tanto escalda,
pero el asunto es memoriar lo que en trocitos
del almaje va quedando de esa mujer y yo memorio
de cuando me hoyancó y, luego, hubo un desmadre tal
que estropició la elevación de los San Ángel
y memoreo, también, que al destazarme
los huesos se me fueron hasta un deshuesadero tal
que, entonces, mi agujereaje y yo crujímonos de frío,
y a puro pinche enfriar hemos andado desde entonces.

Extremahumado ya,
ni un chinguirito de lumbre en el almaje y sus retazos queda
para lumbrar siquiera el huésar donde a tumbos
velorio a esa mujer que desahució mi almario
y cascajó, de paso, la ardidera.
Una llagada me dejó, y qué llagada,
y aluego hubo un friadal y un chingo más de casas
que a chingadazos, pues, me auparon la caída.

Si así —me dije—, sin nada de huesar
y a puro bújero velorearé por siempre a esa mujer
mientras chinguitos del almar me queden
y siendo como es de frío lo de agonir que tanto escalda,
mejor ya de una vez me descerrajo el alma
y a ver en qué lugar la moridera boto.
Ya ni mi triste corazón me aguanta nada
y ya que en éstas del morir me esculco muerto,
dada la extremaunción, el último traguito
mi agujereaje y yo nos lo echaremos solos.
Briagados ya, y a tarascazos dando fondo,
vidriaremos por ahí a ver en que mugre velorio
nos aceptan:
resurreccir como que está bastante del carajo
y este pinche camión de Tizapán que ya no pasa,
como que nada más hasta un barranco hubo llegado.

 

Junio de 1971

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Ser en la sombra

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No hay olvido

 

Sueño hecho pared; pared en la que el alba
deshecha está en cristales. Vaso roto.
Imagen destrozada de tu cuerpo en el espejo
yace.
Alba fuiste, amanecer distante
—y qué nocturna. Eres muro.
Cuánto pesa tu sombra. Cuánto cercas.
Sueño soy hecho piedra. Soy pared hecha sueño.
Sueño que estás, pero es un muro.
Sangre, y no hay olvido.
Alba deshecha: qué nocturna.
Sueño que estás, y palpo.
Este muro. Este muro. Este muro.
Sueño ya no. Sólo este muro.
Este cristal, cómo me sangra.
No hay olvido.

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Cuerpos

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Los testimonios del ahorcado
(Cuerpos siete)

 

_______________________________seguridad de que la niebla existe
y configura mundos hoscos,
terribles estaciones donde fallecen los fantasmas
____________________y los alambres cuelgan de sí mismos sujetos a su propio esfuerzo,
su voluntad inquebrantable de proseguir
_____________________________________su propia desventura,
impulso hacia la nada del geómetra
________________que traza curvas en un espacio lleno de vacío,
figuras en lo abstracto que dibuja el sueño,
___________________________________________desdibuja el polvo,
cuerpo en lo concreto que deviene sombra
y abandona su imagen en medio de la sombra dejada
________________________________________________por los otros cuerpos,
vagas sombras o tinieblas que no pudieron irse
y se quedaron como cuerpos inmersos
__________________________________en una soledad rabiosa,
cuerpo como espejo que refleja cuerpo que parece espejo,
que se sabe que es principio pero es el fin de un círculo
que no comienza pero acaba en plena oscuridad orgiástica
o campamento que fue precipitadamente dejado
_______________________________________________por sus dueños
y tuvo que irse por su cuenta sin que mediara explicación
______________sobre las causas que motivaron la estampida,
huir a toda costa y no dejar recuerdo alguno,
ninguna consideración para escribir los epitafios a los vivos
ni respeto a los que fueron consagrados por la muerte,
los muertos tan solemnes como si siguieran vivos,
________________________________________________los gestos patitiesos,
muecas blandas que no indican fervor hacia los muertos
ni odio por los gatos que aparecen
_______________________________en toda pesadilla digna de ese nombre,
felinos lujuriosos que toman por asalto los tinacos
_______________________________________________y maúllan de un modo lastimero
que derruye el corazón de los espíritus sensibles
que quieren reposar tranquilos en sus muelles-camas
__________________como barcos amarrados a la tierra firme,
lobeznos de lo húmedo que deja lo corpóreo
______________________________________cuando levanta el vuelo
y no se encuentra por ninguna parte el modo de lograr
____________________________________________________que se articulen las palabras
y se envíen memorias a los cuerpos que optaron
____________________________por un exilio casi voluntario,
una determinada forma de inventar distancias
________________________________________inmensamente largas
que ocasiona que el amante no pueda ni mirar de lejos
________________________________________________los cuerpos añorados,
cuerpos-basamento que resuenan
como velas encendidas al pie de un candelero triste,
como un noctívago irredento que no encuentra manera
_________________________________de que cese el llanto,
________________terminen los pesares,
la alegría retumbe entre sus dientes
y le permita adquirir un bello tono pálido
_______________________________que sea causal de envidia
por parte de los objetos más pequeños
que pueda uno concebir en sus más atroces deseos
______________________ de aniquilar a todo lo minúsculo,
lo no visible como cuerpos idos
o idea fantasmagórica de que amar es algo imprescindible
si se quiere gozar de una vida placentera
_______________________________y no dilapidada en vicios,
cuerpos no palpables pero certeza que los cuerpos suenan,
__________________________________________________llaman, aunque en raras ocasiones
y sulfuran una especie de perdón que no se concretiza,
no vienen de visita o vienen pero en la forma tan sutil
_________________________________________que adopta la neblina que nadie puede verlos
aunque cimbran el espacio como una mariposa
___________________________________que arde en su ceniza,
se acercan, pero no en los hechos,
la praxis cotidiana del amor que se precia de serlo
______________________y de no serlo casi al mismo tiempo,
forma inadecuada en que el amante se desgarra el alma
sin arribar a conclusión precisa de si hay o no características
comunes con la extrañeza que el sonámbulo propone
_______________para hacer que lo real se vuelva sueño,
realidad abstrusa en que el color morado
haga de las suyas y nadie se aproxime
________________________________a los radiantes cuerpos
que abren sus paraguas y se ocultan por debajo
___________________________________de las cosas reales
como fatídica expansión de lo que existe de verdad
y no las meras entelequias que el desvelo trae consigo,
cuerpos veladamente ruines,
_____________________algo amargos o distancia que se aleja
hasta perderse en la notoria indiferencia
___________que el espacio tiene hacia las causas nobles,
los altos objetivos que obligan al sujeto a redoblar esfuerzos
por conquistar el cuerpo de la amada
y le revientan los tendones uno a uno
___________________en medio de gritos de dolor terribles,
ruindad, también, la de los cuerpos
_____________________________cuando las bocas y las lenguas no hablan,
_____________________________enmudecen,
mudan piel o fingen que no comprenden nada
de lo que pasa en torno a ellos,
_____________________________como si nadie los buscara,
como si los guerreros no danzaran en busca de la guerra
_____________________________y la matanza de las ciervas
(nada hay como una cierva muerta, desgarrada),
como si las fogatas no tuvieran sueño
________________________y no tuvieran ganas de dormirse
y no supieran nada de los cuerpos vagamente ruines,
vanamente satisfechos  de sí mismos,
________cuerpos vanos,
_________________confortables, pero indóciles,
___________________poco elásticos,
poco materia transformable en algo que no espine
____________________________________________y deje cicatriz
o llaga que despierta con un remordimiento grave
____________________________________________trisándole la herida
como áspera mujer que dictamina el fin de las columnas
y las bóvedas que están en el final de sostenerse
_________________________________________por su solo peso,
_________________se desploman,
caen con el estruendo que hace falta
______________________________para que todos aseguren
que las bóvedas terminaron su jornada
_________________________________y urge diseñar de nuevo
algo que funcione como bóveda
y proteja a los cuerpos del furioso vendaval
_______________________________que asusta a las ventanas
y las hace echar la llave a las puertas
______________________que quedaron un poco estupefactas
ante el hecho de que no podían ni abrirse ni cerrarse,
se quedaron tercamente rígidas y nadie traspasó su seriedad
para viajar de adentro/afuera o de afuera/adentro
de ningún lugar a otro igual de semejante o, al menos,
parecido a los muchísimos bosquejos de lugar
__________________________que aún existen o no existen,
____________________da lo mismo,
no hay lo que parece estar y, por igual,
____________________sí hay lo que no está en ninguna parte,
la densidad exacta para que el agua se mantenga seca
______y no empape más aún los cuerpos que destilan agua,
cuerpos como océanos inmensamente grandes
que distraen la persistencia del olvido y su tristeza larga,
más pesada que un barco que se hunde
________________________________después de una navegación
que muchas veces tuvo al viento en contra o no hubo viento,
que se fue de todas partes disculpa que disculpa
pero tenía otros menesteres más urgentes
que atender que llevar a los barcos que transportan cuerpos,
a donde a éstos les viniera en gusto
_______________________________y no a dónde él quería llevarlos,
viento en evasión continua
y fuga de los cuerpos como forma de lo impío que duele
________________o la costumbre de vaciar humo en el humo,
______________________ceniza en la ceniza,
cuerpo ido sobre cuerpo ido hasta formar
___________________un no-vacío repleto de no-cuerpos
que proclaman su inocencia en todo lo que hace referencia
__________________________________________________a sostener que el desamor
es una afección interesante que se deja como muestra
____________________________de que los cuerpos se irritaron
contra todo lo que estaba cerca o concernía al devoto amante
y abordaron naves que partieron, raudas,
_________________________________hacia ignotas tierras perdidas en el fin del mundo,
agrio limón que cae sobre cascada-muerte,
cuerpo que apenas sobrevive en medio de la noche,
cuerpo apenas que se hunde en la madera
_________________________________ya casi vegetal que se humedece
o sensación de musgo que se espesa y crea el agua,
reformula el papel que el agua cumple en los ritos amorosos
________________________________como lenta disección de lo instituido,
forma que se disgrega de este mundo y queda solo el mundo
despoblado como esfera hueca,
_______________________círculo sin nada adentro,
como desastre de la luz cansada por el frío,
________________________________________voluminosa como un arcángel denso,
_______________________________fatigado,
ya desmemoria en pleno desenfreno
__________o hueco que conoce lo inmenso de su hueco,
_____________________________su final sin fondo,
el sin fondo que prosigue, desfondado,
hasta una altura desmedida como un gesto amoroso
______de contento que no encuentra respuesta y se retira,
___________________mustio,
________________________abandonado
por sí mismo y lo que queda de la amante que recoge
__su osamenta y parte en busca de otro sueño estremecido,
estremeciente el salto del suicida que no encuentra
______________________________________________su alambre
y salta sin que nada lo sostenga y queda troceteando el aire,
dirigiendo al aire el último discurso que, pensaba,
los cuerpos deberían de escuchar con cierto arrobamiento
o, incluso, cierta admiración por el girante admirador
_____________________________________________de su belleza eterna,

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Iván Cruz Osorio. Tlaxiaco, Oaxaca, México, 1980. Poeta, editor, crítico literario y gestor cultural. Es Licenciado en Lengua y Literaturas Modernas Inglesas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Actualmente es codirector y editor de Malpaís ediciones. Fundó y co-organizó Vértigo de los aires. Encuentro Iberoamericano de Poetas en la Ciudad de México (De 2007 a 2011). Es autor de los poemarios Tiempo de Guernica (Editorial Praxis, 2005), Contracanto (Malpaís, 2010) y Dogma (de próxima aparición). Poemas suyos aparecen en diversas antologías nacionales e internacionales como Cajita de música. Poetas de España y América del siglo XXI (Madrid: AEP, 2011); Vientos del siglo. Poetas mexicanos 1950-1982 (UNAM/UANL, col. Poemas y ensayos, 2012); Cartografía de la literatura oaxaqueña actual II (Editorial Almadía, 2012); Resistencia en la tierra. Antología de poesía social y política de nuevos poetas de España y América (Editorial Ocean Sur, 2014) y Antología General de la Poesía Mexicana. Poesía del México actual de la segunda mitad del siglo XX a nuestros días (Editorial Océano, 2014). Compiló y prologó el volumen Lumbre en el almaje. Muestra de poesía mexicana (1970-1985) (Guatemala: Editorial Catafixia, 2012). Fue becario del programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes durante el periodo 2009-2010, en el área de poesía.

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