Poemas de «Entusiasmos», de Luis Gerardo Mármol

Las flores moradas en un prado y el paso del tiempo

Las flores moradas en un prado
y el paso del tiempo.
La mañana de cielo blanco,
los suspiros del eucalipto
y el hondo prado al pie de la montaña de pinos.
¿Es sólo por la fatiga de los ojos
que, a partir de un momento,
la mirada se transfigura?
¿Y oír, realmente oír, cuándo será?
Por fortuna los pájaros están allí, por siempre,
pero el mismo paso del tiempo
nos hace adivinar que sus cantos, quizás,
nunca fueron como creímos.
.
En cuanto a nosotros: ¿cantar con la locura melodiosa de antaño?
¿Y cuándo cantamos realmente así? – Sólo en la niñez,
y entonces nada podía ni debía ser escrito.
.
En Marzo, al pie de los árboles,
el suelo está cubierto de crótalos,
y ello, extrañamente,
nos hace pensar en una segunda adolescencia.
Estos prados, en cambio, son los primeros y los últimos,
haya o no tempestades en ellos.
.
Nos alegra, nos da vigor y aliento la luz que se mira,
pero también fatiga.
Quiero sentir más hondamente la luz que se oye.
.
Al volver, otros días,
nos aguarda el cielo después de la lluvia,
el más luminoso.
Con los cercos del cielo fragante,
la luna diurna y los cálices,
¿cómo abrazamos árboles y su añoranza,
nosotros,
los enmudecidos de la cuesta?
¿Qué nimbos, qué líquido azur hiere la pupila?
Otro día nos aguarda.
¿Igual que sobre aguas claras y no tan profundas, porque aún se mira el fondo,
podemos ver árboles invertidos sobre el firmamento?
Camino de mañanita, y como a todos,
me maravillan las hierbas recién llovidas, su fragancia,
y sutiles flores sin nombre.
Pero recuerdo algunos sueños, y pregunto:
¿son las flores un espejismo dichoso?
Y al detenerme oigo:
dos son las puertas del sueño,
también hay esmalte celeste.
.
¿Se adentran las cimas en la niebla? ¿Y qué rozan?
La boca es un corazón.
También lo es la boca de la luna.
Este cielo es apenas el primero,
pero la llaga es inaudita ya.
Allende el añil de las trinitarias
que aún marchitas nos arroban,
y también las pequeñas flores cerúleas, petunias de la infancia,
¿qué charca nueva parece piel de muchacha?
Cuando los labios de la tierra y los del cielo se buscan,
¿qué líquida perla nos subyuga?
Apareciendo así, como las almas del primer cielo,
la luna es el manto para andar sobre el agua,
toda ría es un piélago, cuando ya perdemos peso.

.

Sometimes i feel like a motherless child

Las aguas de un río pobre y claro
(¿puede un río ser pobre?) entre ásperos matorrales,
aman y bastan para nuestros cuerpos  y nuestro rostro,
aún más pobres, salvo la luz de la mirada.
Las esfinges en las cavernas,
(las cuevas de leones altas de los calveros)
¿hacia qué ocaso de tremor ominoso lanzan
la mirada que aterra y es abnegada?
.
Hay en todo el cielo y en la tierra el fuego que es promesa de bautismo,
o al menos así lo recuerdo,
porque un infante mira las cañadas
como el panorama de una epifanía.
Pero ahora, según parece,
sólo nuestra humillación nos conduce  hasta allí .
¿Puede aquel amor, la Llaga,
sustituir la pregunta por el destino?
.
Quien se inclina y apaga por un instante la luz de sus ojos
descubre la puerta estrecha de este solsticio,
y al abrirlos, vislumbra la esmeralda sobre las aguas del río
y la piel de lo inefable, agua y luz, como cuando nació.
Los oídos zumban, o escuchan mejor los ríos del aire.
Los ojos los siguen.
.
Cuando hablan así, los ecos, ¿adónde nos llevan?
Allende el sol,
porque de pronto no sabemos de dónde vienen.

.

Si alguien pregunta
“¿Cómo es la belleza perfecta?”
muéstrale tu propio rostro
y responde:
así.
Rumi

Pero si alguien pregunta
¿cómo es el rostro de Dios?
respóndele:
Como el tuyo.

.

Luis Gerardo Mármol B. Caracas, Venezuela, 1966. Poeta. Doctor en matemáticas por la Universidad Central de Venezuela. Es profesor de pregrado y postgrado en el Departamento de Matemáticas Puras y Aplicadas de la Universidad Simón Bolívar y miembro del Consejo Editorial de Equinoccio, casa editora de esta universidad. Ha publicado los poemarios Sueño de un día (1997), Purgatorio (2012) y Entusiasmos (2016).

Contenido relacionado

POESIA

De barro

Ernesto Cañizalez

Archivo

introduzca su búsqueda