Poemas (inéditos) de Jesús Montoya

Balada de un transeúnte andino

Tengo tres años y los vecinos aplauden incansablemente Tengo cuatro años y viajamos hacia Caño el Tigre quebrando los caminos Tengo cinco años y papá me arrulla sobre el pasto bajo el sol con tanta ternura que todas mis lágrimas se desvanecen Tengo cinco años y esta piel blanca se levanta como un ala en el infierno Tengo nueve años y mi primo Gabriel parece un ángel cohibido besando mis labios al fondo de la Casa Tengo nueve años y Eliana se levanta la falda hasta verme suspirar Tengo nueve años y Bernardo se abre como una sonrisa en mi memoria Tengo siete años y en silencio mis viejos amigos brillan intactos de ilusión Tengo diez años y vuelo hasta la Casa con las golondrinas Tengo diez años y pateo una pelota sin descanso Tengo ocho años y Simón y Christofer y Miguel se desnudan dándome la espalda
Tengo doce años y mi cabeza yace rota sobre el cálido asfalto de la Villa Tengo cuatro años y mamá me golpea incansablementeTengo cinco años y mamá me golpea incansablemente Tengo siete años y mamá me lleva de la mano como se iza una bandera Tengo siete años y mamá camina junto a mí por las barriadas Tengo siete años y el televisor domestica mi soledadTengo la vida y la muerte y estás tú gritándome en la llegada de un sueño y estás tú con la boca sembrada de luces aves preciosas y bosques y arroyos y alegrías y desde la Casa hasta mis ojos radiantes te veo venir           hasta mis manos que te nombran Viejita mía mientras el ritmo se revienta crispado con la madrugada mientras el ritmo se va solo como yo me fui alargado en el canto te veo venirTengo nueve años y papá me espera en Caracas encerrado en una cárcel       arrepentido
él me espera          ojos rasgados               piel blanca                       papá he venido a verte Tengo nueve años y lo visito entre choferes               rutas imaginarias guardias y sueños lo visito Yo visito a mi papá en La Planta y luego uno de los tantos buses de mi vida se lo lleva esposado       hasta el pueblo                se lo lleva      avergonzado    se lo lleva sin mí
Yo lo visito en el pabellón B de la cárcel de Santa Ana yendo como por un río celeste que imita el paisaje y el bus y el almuerzo y el maldito guardia que no nos deja cruzar hasta el infierno de su pena en calma y Yo Jesús visito a mi papá los domingos y lo veo prometerle matrimonio a mi mamá Tengo nueve años y vago por la cárcel desolado Soy el fantasma de
mi infancia gritando que Tengo nueve años y una eterna sonrisa y corro sin detenerme detrás de un balón por un inmenso campo verde con los otros hijos de los presos Soy el fantasma de mi infancia susurrando que Tengo nueve años y examino el rostro de Orejas el compañero de cuarto de papá         así le dicen Orejas y Orejas ha matado a más de veinte

……….escucho y Orejas sonríe y luego se fuga sumido en el terror y el frío de las cercas
árbol incendiado de mi infancia     se fuga
caminito ciego de mi infancia         se fuga     y yo me pregunto en medio de tantas palabras
……….qué ha de tener nombre ……..                     ..qué ha de tener raíz
si las ramas             si las hojas                  si a lo lejos el fuego nos encarna entre la tierra
…………yo me pregunto si la infancia              aullido          tiniebla
si la infancia posee un nombre           en la renuncia             en el silencio

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San Juan

a Ricardo y Rosa

Los niños ya son viejos en San Juan
los niños ya no juegan en San Juan
los niños te esperan alejados en las veredas angostas de San Juan
los niños, tus amigos, dicen adiós, adiós Ricardo clareados en estampida
arqueando los ojos con las manos enroscadas en conmovedoras escenas
que los habitantes de San Juan callan; adiós, adiós brisa que huye por las carnicerías
y los mercados ladrando el crepúsculo hambrienta,
hedionda entre las discotecas clandestinas hedionda de penas
babeada la brisa vuela hacia el sur
cornetas infinitas, música acorralada cocaína y frenesí
emergen los paracos beatificados en Casa grande,
la abuela Rosa escribe poemas con los restos de los pliegues extintos en la senda
ella los guarda silenciosa en su gaveta para encontrarlos como una reverencia infinita
…..desconocemos su sonido, quizá histérica habla del diablo, pequeñas ásperas y dulcísimas
melodías, como la belleza, sencillas, como la belleza, quién sabe
en Casa grande la abuela Rosa ya no escucha      en Casa grande la abuela Rosa está sola
en Casa grande el abuelo José canta por los pueblos unido al borde de su féretro
en Casa grande Zulay se quedó muda        en Casa grande los funerales son pequeños
en Casa grande Milena colgó la soga y dejó a Eddi enloquecido entre sus cuadros
en Casa grande la abuela Rosa planta este círculo en un jardín como el recinto de la soledad
que nos separa
en Casa grande la abuela Rosa desea leer con el pecho abierto de tierra-niña
las palabras de su padre al escuchar tu viola salpicarse de algas y calaveras,
las calaveras de San Juan de Colón conglomeradas en un salón contiguo en el que ensayas
cualquier armónico fracaso
….allí te escucho exaltado inclinarte y abrir la boca como un cementerio
abrir la boca para que yo entre helado a algún verano
abrirla para que las puertas no me marquen
abrir la puerta para ser capaz de tener otra de embrujo

el paisaje es una sensación de los hombres
el paisaje no es un hombre

en Casa grande la abuela Rosa ha visto un perro pasar por la calle
ha soñado un amor inmenso y llora temblando de fiebre
ha palpado las paredes, los muebles como sueños de seda, estáticos
ha descubierto los muros que inventaron para encerrarla y ha escrito sin cesar:

Giro como una rueda sobre mí misma…………………………………………………………………………………………………………………….
todo se apaga en los rincones…………………………………………………………………………………………………………………….
todo se apaga…………………………………………………………………………………………………………………….
diríase que las moscas ya vienen…………………………………………………………………………………………………………………….
diríase que estoy tan confundida…………………………………………………………………………………………………………………….
pero no…………………………………………………………………………………………………………………….
late humilde la sensación de no saber adónde ir…………………………………………………………………………………………………………
adónde estar…………………………………………………………………………………………………………
laten los años como nombres enterrados…………………………………………………………………………………………………………
soy inquieta como un pájaro sin rama…………………………………………………………………………………………………………
soy inquieta pero soy la rama…………………………………………………………………………………………………………
soy inquieta…………………………………………………………………………………………………………
me imagino golondrina sin descanso…………………………………………………………………………………………………………
recién diagnosticada…………………………………………………………………………………………………………
padezco ávida voz…………………………………………………………………………………………………………
y el sonido…………………………………………………………………………………………………………
me lamenta…………………………………………………………………………………………………………
no necesito escucharlo…………………………………………………………………………………………………………
si el silencio me habla del ahogado…………………………………………………………………………………………………………
no exijo morir…………………………………………………………………………………………………………
si bajo la piel se yerguen las hojas y los gatos…………………………………………………………………………………………………………
y el naranjal y el sol me hablan un idioma imposible………………………………………………………………………………………………..
lo conozco………………………………………………………………………………………………..
y he amado………………………………………………………………………………………………..
he desaparecido en la rivera en el diván………………………………………………………………………………………………..
en la ancha estrella del árbol que bajo la fría noche alumbra el patio hasta la casa……………………….
mis hijos son como esa música tenue que se aleja……………………….
mis hijos aparecen como caballos arrastrando vanamente el aire……………………….
es terrible……………………….
terriblemente luminoso su galope por la entrada antes del mediodía……………………….
son como bestias……………………….
los congrego con mi cabeza……………………….
fantástica cabeza……………………….
parezco una arruga en sus memorias……………………….
nubladas palabras hambre de castigo estéril……………………….
hablo madre-niña no quiero……………………….
hablo madre-hija……………………….
hablo abuela-niña……………………….
hablo niña-abuela……………………….
hablo a mi casa lanzando alaridos……………………….
alegre estoy de no hacer……………………….
de no ser……………………….
de partir……………………….
alegre.……………………….

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23 de noviembre

Vengo a morir mutilada de estero como pieza infinita.
Vengo porque en la franca luz ese niño alumbraba de sueño mi cabeza.
Vengo como bicho muchacho o sauce cantada niña marítima de mi árbol trenzado.
Vengo estremecido en las alturas como un acróbata pálpito de fuego cuántas nubes para mí.
……Yo vengo de muchos lugares. La superficie es oscura y borrosa. La superficie es fresca,
aunque parece una casa cubierta de cortinas. Hay varios objetos sobre la mesa, distingo
entre ellos cartas, pequeños barcos azules, chocolates cubiertos por un envoltorio naranja.
El hombre moreno es robusto y lleva un bigote gris, parece una figura de respeto. A su lado
yace mi hermana, ella como piedras estancadas concibe sus ojos, contemplo los restos de
dos rostros unidos, de dos mundos emparentados. María está sentada alrededor de la mesa
con Estella, guardo la forma de un recuerdo y ya no estoy. El ritual comienza y debo elegir
un barco. Redondel de los ojos violeta de mi hermana. Redondel de las imágenes me
destruía cuando apenas era sueño en la maleza. Seré así. Pienso en la alegría. Pienso en los
años alados que tuve y no. Mis dedos van enredándose con el agua imaginada. Pienso
púrpura el vaivén del puerto entre mi mano al temblar de miedo. Cada camino errante es un
azar implícito, claro. Hablo una misma lengua en mi figura envejecida, hay mucho ruido.
Ruido, ruido como un ruido exacto como un Río
como un Rancho de pájaros Rabioso e impermutable Ruido a bordo de la antigua partida,
iré donde quise ser, iré como la sed del mar ardido Ruido como un ruido iré.
He buscado la pureza de mi voz en los ojos de mi madre para amarla, aquel dolor que
desde niño atraviesa el caos en la ciudad sepultada. Ruido avergonzado de existir.
Ruido avergonzado de escribir. Ruido de parques y montañas. Ruido solemne de miradas
que fascinan un despertar de gozo y vicio entre balcones. Ruido en Ruinas iré.
Mi alma veo abrirse y las pinturas de mi hermano, marrón y negro Ruido mudo del palacio
infeliz Ruido como los gritos en los muelles, grandes océanos soñados por los astros
Ruido todo el color muerto de la infancia mecida en su inmensidad Ruido de ira colmado
como túnel delirante Ruido en la colina en la paciencia tumbado en el frío de mi cárcel
y mis cristalinas ambiciones Ruido como Risa al compás del viento atravesado en la semilla
que Dios abre Ruido de las aves de los muertos de las balas Ruido a la pasajera tristeza
cuando el sol me desgarra cada piel y escribo Ruido humillado en el corazón Ruido los
cadáveres de mis hermanos sollozando de terror por estas calles
Ruido la noche que Rueda Rauda hasta el espíritu Ruido cuando el Remordimiento
al fin se asoma y huyes al claustro que silba Ruido.
………………..He buscado la pureza de mi voz en los bares para encantarla
…………he buscado la pureza de mi voz en las montañas para marginarla
…………….he buscado la pureza de mi voz en los cementerios para enterrarla
he invocado a los Dioses equivocados, a los criminales, a los dolientes para encarnarla
..he buscado la pureza, la libertad de mi voz en ti
Ruido que apiadan las grutas y los deseos
que arrastro maltratados sin desliz sin destino sin destierro Ruido de mi nombre maldito
en la comarca Ruido de los gritos y las llamas que suben por mis pies hacia los edificios
Ruido colérico ahorcado de ventanas cerradas Ruido que ante a mí desaparece Ruin sin mi
silencio Ruido que desde el llanto cubierto de dulcísimos ojos su rocío acontece cansado
Ruido canción pura reencontrada con estos veinte años inútiles que congrego
Ruido como espirales espantadas de una muerte a la que todavía me enfrento Ruido en las
horribles olas de aluminio de basura abandonada abandonado yazgo sin tu armónico océano
Ruido.

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Jesús Montoya. Tovar, Venezuela, 1993. Estudiante de Letras mención Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana de la Universidad de Los Andes. Ganador en la mención de poesía por el libro Primer viaje del XXIII Concurso de cuento, poesía y ensayo, convocado por la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAES) de la Universidad de Los Andes (2013). Con el libro Las noches de mis años obtuvo el premio en la mención de poesía de la edición XII del Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores (2014). Asimismo, fue merecedor del primer lugar del XVII Concurso Nacional de Poesía Joven Lydda Franco Farías convocado por la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello por el libro Fueron las olas (2014). La fotografía utilizada en la imagen de cabecera fue cortesía del autor.

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