Welserland

Víctor Manuel Pinto

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K L E I N – V E N E D I G  K L A N

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Venecia está en el agua como una mentira

Teófilo Tortolero

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L A  A H O R C A D A  A N A C A O N A


Sus sueños los oprimirán cuando se juren despiertos. Serán nervios que los doblen en vómitos ácidos y amargos. Ansiedad llamarán a su diarrea de cobardes cuando las manos empuñen y suden temblando. Sus cabezas irán solas, amarradas al lazo del anhelo venéreo. Sus cuerpos colgarán con el peso al desamparo, divididos por una correa obscura que les apretará la grasa y la vanidad de su delgadez. Mi peste caerá en lo genital oculto junto al rabo que limpian a solas con papel. Esa mancha, esa ola de barro, atestará sus bocas cuando fracasen, acomplejados, sin logros, sin lucro, sin Ser. Esa mácula impresa estomacalmente mal será la purga de sus cuerpos en lucha con la cabuya irreal de la mente; sus mentiras y toxinas. Así quedarán sus cabezas, solas, amarradas para siempre al nudo del sueño.

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Hemdklunkerumzug

U n a  p a r t i d a  d e  d o m i n ó

Oro y Petróleo son dioses servidos por el Diablo. Juegan con piedras de huesos las trabas y abras del camino. Nosotros sin valor sobre una mesa soñamos y dormir le llamamos al círculo y al caos que baraja el dulce y lo agrio en nuestra copa; la sangre o la luz en el filo de la espada entre el quieto acontecer de la rutina. Vivimos revueltos por manos doradas y obscuras. Pólvora y Plomo juegan con los dioses subterráneos. Plomo acuesta los dobles y suenan tiros al caer sobre la mesa. Plomo es plateado y dual; camina junto a un zorro y una ciega. Crean los dioses caminos de huesos cifrados. Piedras punteadas que suman y restan tiempo. Oro dominó la partida; Petróleo dominó la segunda; Plomo ganó la tercera; de Pólvora fue la cuarta. Y así mueven la tierra, década tras década.

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:

ii

6 alemanes buscan piedras. 6 alemanes roban piedras. 6 alemanes botan piedras que no brillan en la orina. Esa patria dorada que buscan y no existe, sino a gotas arenosas. Ha jartado mucho indio el zamuro dice el Diablo que sostiene una bandeja de drogas y cuchillos. ¡A la quinta partida morirán los alemanes! Así habló el sirviente de los dioses. Oro trancará sus caminos a Germania con la piedra cochina del tablero. Y soñarán los alemanes la caída de sus dientes. Oro aplastará sus calaveras como a cáscaras de huevo; romperá sus narices a palazos. Y cae con un golpe el doble blanco.
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:

iii

Hiede a formol, tanto que se esputa al llegar los alemanes a la quema de la cruz. ¡Mírenlos! Aún no saben y no entienden tocando puro aire en sus barrigas. ¡Mírenlos! Llaman caballos al humo de las llamas que montan sin toser, sin pecho, sin pulmón; son aire, puro aire en sus narices rotas del palazo cochinero. Ahora son deformes como duendes, los espíritus del agua. Pipicitos arrugados que sacan con ensalmes de niñas arañadas. ¡Welserland se quema! A los pies de la cruz el Diablo orina gasolina. Al tigre lo consumen sus rayas amarillas y ahora es humo. Guacamayas y loros son cenizas. Cuelga por las patas el caballo del escudo y los duendes lo incineran como el carro usado para un crimen.

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Waldseemüller

Sangre seca es el sepia de los mapas.

Trazar sobre la tierra con un palo;
caminar esa tierra con pistolas.

Las nubes eran grandes continentes
disueltos por el viento de la guerra.

Un mapa es un secreto militar.
Dibujar a cuchillo con un lápiz.

Blancos los pliegos vestidos de novia
pero cruento resultó el casamiento.

Sexo en la playa en nombre de Castilla.

Oro o muerte decía el Almirante.
Muerte como cortándose el pescuezo.

Oro o muerte decía el Capitán.
Y ponía dos dedos en su sien
como un tiro volándole los sesos.

Así obraron los hombres del cielo.

Roja la culebra que entra al agua
directo de la boca del cadáver
dibujando las líneas de sus mapas.

Deseando a la perla deliciosa
vivían jaloneados por la muerte

como el que escupe desde un edificio
y se queda mirando la saliva.

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Juana de Castilla / 1539

E l  e s p a n t o

La demente se baña con petróleo,
selva podrida, cachicamo muerto
escurriendo negror venezolano;
llevado en barco, cargado en burro;
gas del pantano, óleo de la piedra.
Quita el reuma, dice, el petróleo es brujo.
Y el pelo se le enrolla como un rabo
que escurre retorcidas aguas negras.

Mi hijo, mi hijo, ¿dónde está mi hijo?

Se mete la mano y no lo encuentra;
se saca pedazos de orquídeas viejas,
cintas y claveles de un entierro.

La demente se echa en la brea;
se pellizca el centro de la areola,
se fuma la colilla del pezón
y las latas del rancho se enrojecen.

Hay sombras que pelean en el rojo.
Hay cuchillos y dientes triangulares:
una mujer que mata a otra mujer
mientras suena el repique del tambor
y el petróleo salpica las paredes.

He metido el trapo en la botella.
He quemado la mecha, humedecida.

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:

:

Bartholomeus Welser

Bartolomé, tu cabeza será nuestra lámpara.

Nos llevarán tus ojos abiertos por el rastro
de sangre hasta la carne chamuscada del indio.
Serás el anatema de un conjuro aborigen,
una totuma de huesos para beber sangre
de gallos negros en los rituales de la guerra.

Cruzaremos Welserland con tus restos al hombro
silbando como el loco que mató a su padre.

Cruzaremos Welserland con tu cabeza hedionda
confesándole asuntos del sexo y el crimen.

Bartolomé, tu cráneo será nuestra canoa.

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:

S  C  H  Ä  D  E  L  R  E  I  C  H

:

:

Die Kolonie

S c h w a r z w a l d

Venimos de la selva más oscura & hacia montañas negras remontamos.

Tras la imagen de San Martín de Tours se balancean las torpes carretas
donde van a montarse las mujeres que se persignan ante el cementerio.

A través de nubladas autopistas marchamos a poblar tierras incultas.

El loco arlequín del carnaval ha enterrado su traje de colores.
Ahora fuma su blanco cigarrillo cargando una bolsa de basura.

El Rin tiene alambradas de púas.
La Guardia nos requisa las maletas & se adueña de fósforos y velas.
Así la marcha es mucho más umbría.

Un espanto silba entre los abetos &, más allá, en lo nocturno del bosque,
el ladrón abre sus verdes pupilas.

Seguimos los astros enrojecidos como luces traseras de camiones
que nos rozan con su estruendo de polvo.

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:

«C l e m e n c e» / C u a r e n t e n a

Navegamos hacia un país en guerra.

Más de cien días de verdes mareas entre vómitos, viruela & suicidios.

Hemos botado los muertos al mar & ha bullido como una sopa de asco.

Los venezolanos nos traicionaron.

Viajamos en containers, como chinos, clamando en una lengua incompresible.

El coronel examina a las vírgenes & se huele los dedos todo el día.

Los venezolanos nos han engañado.

Anoche se comieron un delfín bajo meteoritos lagrimales.

Nuestra patria es una fragata sucia, llena de escamas, ratas & espinas.

Este país realmente nos odia porque llegamos con la peste roja.

Este país realmente nos odia porque izamos la bandera negra.

No saben que venimos de un incendio, que somos las siluetas del terror.

El coronel nos junta en la cubierta & ordena que tapemos nuestras bocas.

Solo entonces nos vimos a los ojos.

Venezuela ha cerrado sus compuertas; nos ha empujado hacia la mar.

Qué malditos. Qué rencor. Qué vergüenza.

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D e u t s c h t u m  /  1 8 4 3

Ha muerto el arlequín del carnaval & cargamos su cuerpo entre las cumbres
para enterrarlo en la fuente del pueblo.

Pero en el Palmar del Tuy solo hay viento.

Reunidos en la cima nublada nos cubre de la lluvia un encerado.

La Logia nos ha hecho sus esclavos.
No nos dieron escuadras ni compases, sino hachas, machetes & escardillas.

Quemamos la madera de los cedros & la incrustamos en paredes blancas.

Lo mismo hicieron los negros criollos; metiendo su morcilla en nuestro plato;
quemando nuestras casas en la guerra; bañándose en barriles de cerveza.

Emerge de la fuente el arlequín ante una procesión de batas blancas.

El sacerdote imparte el nazismo a colegiales de negros tirantes.

Los primos se acarician en establos; los turistas fornican entre fresas.

Venimos de la selva más obscura.

Lápidas ovaladas como leyes, inclinadas & rotas en la niebla.

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Der Überlaüfer

Un niño llamado Alex lo golpeaba.

Ha muerto su padre, su hijo, un ojo,
pero el tuerto nunca lo olvida.

Wilhelm Lehmann, nacionalsocialista,
amante de la diosa destructora, seguidor de hormigas con la lupa,
forense de las flores, de lo seco,
disfruta que Alex tenga que irse a la guerra a limpiar inodoros.

siempre el cobarde se marcha llorando, le dice Wilhelm Lehmann a la viuda.

Has torcido tu vida con la cruz; Wilhelm Lehmann firmaste el juramento.

Llevo en mi brazo la banda roja como una fresca flor de Navidad.
Denme la espalda; vengan a patearme como a los hombres de la estrella.

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:

ii

Vengo a entregar la ametralladora,
mi dura careta de asesino con mangueras, de enormes ojos plásticos.

Soy el tramposo que piensa en sí mismo, no en la patria, no en el Imperio;
el que cubre los huevos con sus plumas.

Excuso a los ingleses que me humillan
hasta hacerme mirar conchas de granos pegadas a sus largos desperdicios.

Me llaman mestizo & me maldicen.

Mi cara es una porno de salivas por haber nacido en Venezuela.

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iii

Le dice Wilhelm Lehmann a la viuda: la naturaleza no es empática.

La tierra se sacude & nos mata.
Como un padre enfermo ante su hija
el río, el agua hacen lo que quieren.

El tuerto besa a la mujer del muerto,
del que tuvo que marcharse por bruto, por inútil a la patria & al Estado.

Wilhelm Lehmann se burla de sus fotos,
de sus cartas; le bebe su cerveza del domingo.

De nada sirvió no pisar insectos; salvar moscas de los tobos de agua.
El rencor, Wilhelm, te ha consumido como a un cigarro de basura.

& aunque usurpas la cama del soldado, acabas por desear tu sumisión;
quedarte sin la bala del orgullo,
vacío como el casquillo de bronce que tintinea envuelto en humo.

Dicen que tu madre te abofeteaba.

Detestaba los rasgos de mi padre.

Él nos dejó para irse a Venezuela; por eso odio ese nombre, a esa gente.

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:

Der Führer

Mein Führer asesino nunca duerme.
Mira flores rojas en su palacio blandiendo solo su sica peruano,
bebiendo solo su sangre santera.
Der Führer realmente come flores.
Fuma sus capullos secos & piensa al lanzar al aire una morocota
de la olla al final del arcoíris de los partidos ya aniquilados.

(Mein Führer mana leche de sus manos & caen pantaletas en sus botas)
Der Führer es un faro, ¿o un falo?
El líder tiene un halo sangriento, aspira sus rosas y enloquece.
& si llevan su estandarte al revés que se les bote encima el rojo
sobre el oro de sus rubias porno; suck my big and nigger dick!
Mein Führer al arpa como Nerón.
(& caen las mujeres asfixiadas, locas por mostrarle sus tetas gordas)

A mi taita Lope le va a gustar ponerles esa piedra tan pesada.
Quemarles la nalga europlatanera.

Que no vuelva ninguno que no venga de Sorte con su escapulario santo.
Si es amarillo lo acribillo abombándolo de moscas azules.
Que no vuelva ninguno que no venga de Sorte con su escapulario santo.
Si es rojo de mi avión lo arrojo para que sepa caer sin un ángel.
Me sacan tus soles sal de la frente, mi señor, general de generales.
Dame tu bota para escupirla, dame tu suela para lamerla,
si tan paternal, si tan gigantesco, sodomas los piojos de mis tormentos.
Necesito humillarme, matar mi ego.

Mi señor, capitán de marañones, solo tengo un machete y dos granadas.
Abre el sello de tus bacanales; la orden de izar mi gran bandera negra.
Aguardiente en la copa de oro
& en la olla al final del arcoíris de los partidos ya aniquilados.

Mein Führer ebrio es lo mejor que he visto.
Recitando con los ojos cerrados: suck my big and nigger cock!
Salvaje al arpa como Nerón. Mein Führer es un falo no un faro.

El líder en loto en flor flotando quieto sobre huesos & calaveras.

Indio salvaje abembado………..Yo sé.

Der Führer realmente come flores, bebiendo solo su sangre santera.

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Hakenkreuz

Los negros tatuados con la esvástica no saben de India o Alemania.
Son tablajeros o pobres rateros miserables sus agujas punto a punto
& tinta china envuelta en sangre.

Los negros tatuados con la esvástica se silban en lo obscuro de los techos.
Saben que es su piel un armamento dispuesto a tumbarnos en la tumba.
Han sentido en su plasma el desprecio & hormigueo que soplan del pan duro.
La ira perdida en su orina a cada trago & todo el año en el baño
del mareo sacudiendo su pellejo de obrero infortunado hablando solo.

Los negros tatuados con la esvástica son los más confundidos de la tribu.
Repasando con el dedo su cruz pálida & azul como las venas
alemanas del rubio jugador que levanta el oro americano.
Comprando con su sal los uniformes & en sus lomos hierro y más cemento
sin la suerte dorada de cerveza & mula & burra su fuerza sin cadenas
vitoreando el gol de la Germania; instilando ese colirio a su odio.

Los negros tatuados con la esvástica son los más confundidos de la tribu.
Dispuestos a tumbarnos en la tumba; rapados en lo obscuro de sus sesos.

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Der Fall des Reiches

No hay nadie en los cuarteles brutalistas.

Marcharon con las manos tras la nuca, vigilados por perros & fusiles.
Otros se dispararon en la boca & chorrean como el huevo partido.

Los misiles, plateados como espadas, todavía apuntan a las nubes
de donde proviene la lluvia ácida. Un loco baila & saca su lengua.

El zamuro, en el asta sin bandera, picotea el dedo del anillo.
Edificios cariados por esquirlas; halitosis de pólvora & gasoil.

Todos los puentes están destruidos
& abajo, entre el monte, las cruces conmemoran los saltos al vacío.

De noche el río es verde fluorescente & hay llamas en pipotes de basura;
risas de mujer que luego son gritos. Las cabezas son grises en las picas.

Tanta obscuridad convoca a los astros, brillantes, como el blíster del somnífero.

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Víctor Manuel Pinto.
Valencia, Venezuela, 1982. Editor y profesor universitario. Jefe del Dpto. de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, donde dirige la revista POESIA. Welserland (Kavrial, 2021) es su libro más reciente.

La imagen que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Aquiles Cavallaro 

Víctor Manuel Pinto

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KLEIN-VENEDIG KLAN

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Venecia está en el agua como una mentira

Teófilo Tortolero

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LA  AHORCADA  ANACAONA


Sus sueños los oprimirán cuando se juren despiertos. Serán nervios que los doblen en vómitos ácidos y amargos. Ansiedad llamarán a su diarrea de cobardes cuando las manos empuñen y suden temblando. Sus cabezas irán solas, amarradas al lazo del anhelo venéreo. Sus cuerpos colgarán con el peso al desamparo, divididos por una correa obscura que les apretará la grasa y la vanidad de su delgadez. Mi peste caerá en lo genital oculto junto al rabo que limpian a solas con papel. Esa mancha, esa ola de barro, atestará sus bocas cuando fracasen, acomplejados, sin logros, sin lucro, sin Ser. Esa mácula impresa estomacalmente mal será la purga de sus cuerpos en lucha con la cabuya irreal de la mente; sus mentiras y toxinas. Así quedarán sus cabezas, solas, amarradas para siempre al nudo del sueño.

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Hemdklunkerumzug

U n a  p a r t i d a  d e  d o m i n ó

Oro y Petróleo son dioses servidos por el Diablo. Juegan con piedras de huesos las trabas y abras del camino. Nosotros sin valor sobre una mesa soñamos y dormir le llamamos al círculo y al caos que baraja el dulce y lo agrio en nuestra copa; la sangre o la luz en el filo de la espada entre el quieto acontecer de la rutina. Vivimos revueltos por manos doradas y obscuras. Pólvora y Plomo juegan con los dioses subterráneos. Plomo acuesta los dobles y suenan tiros al caer sobre la mesa. Plomo es plateado y dual; camina junto a un zorro y una ciega. Crean los dioses caminos de huesos cifrados. Piedras punteadas que suman y restan tiempo. Oro dominó la partida; Petróleo dominó la segunda; Plomo ganó la tercera; de Pólvora fue la cuarta. Y así mueven la tierra, década tras década.

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ii

6 alemanes buscan piedras. 6 alemanes roban piedras. 6 alemanes botan piedras que no brillan en la orina. Esa patria dorada que buscan y no existe, sino a gotas arenosas. Ha jartado mucho indio el zamuro dice el Diablo que sostiene una bandeja de drogas y cuchillos. ¡A la quinta partida morirán los alemanes! Así habló el sirviente de los dioses. Oro trancará sus caminos a Germania con la piedra cochina del tablero. Y soñarán los alemanes la caída de sus dientes. Oro aplastará sus calaveras como a cáscaras de huevo; romperá sus narices a palazos. Y cae con un golpe el doble blanco.
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iii

Hiede a formol, tanto que se esputa al llegar los alemanes a la quema de la cruz. ¡Mírenlos! Aún no saben y no entienden tocando puro aire en sus barrigas. ¡Mírenlos! Llaman caballos al humo de las llamas que montan sin toser, sin pecho, sin pulmón; son aire, puro aire en sus narices rotas del palazo cochinero. Ahora son deformes como duendes, los espíritus del agua. Pipicitos arrugados que sacan con ensalmes de niñas arañadas. ¡Welserland se quema! A los pies de la cruz el Diablo orina gasolina. Al tigre lo consumen sus rayas amarillas y ahora es humo. Guacamayas y loros son cenizas. Cuelga por las patas el caballo del escudo y los duendes lo incineran como el carro usado para un crimen.

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Waldseemüller

Sangre seca es el sepia de los mapas.

Trazar sobre la tierra con un palo;
caminar esa tierra con pistolas.

Las nubes eran grandes continentes
disueltos por el viento de la guerra.

Un mapa es un secreto militar.
Dibujar a cuchillo con un lápiz.

Blancos los pliegos vestidos de novia
pero cruento resultó el casamiento.

Sexo en la playa en nombre de Castilla.

Oro o muerte decía el Almirante.
Muerte como cortándose el pescuezo.

Oro o muerte decía el Capitán.
Y ponía dos dedos en su sien
como un tiro volándole los sesos.

Así obraron los hombres del cielo.

Roja la culebra que entra al agua
directo de la boca del cadáver
dibujando las líneas de sus mapas.

Deseando a la perla deliciosa
vivían jaloneados por la muerte

como el que escupe desde un edificio
y se queda mirando la saliva.

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Juana de Castilla / 1539

E l  e s p a n t o

La demente se baña con petróleo,
selva podrida, cachicamo muerto
escurriendo negror venezolano;
llevado en barco, cargado en burro;
gas del pantano, óleo de la piedra.
Quita el reuma, dice, el petróleo es brujo.
Y el pelo se le enrolla como un rabo
que escurre retorcidas aguas negras.

Mi hijo, mi hijo, ¿dónde está mi hijo?

Se mete la mano y no lo encuentra;
se saca pedazos de orquídeas viejas,
cintas y claveles de un entierro.

La demente se echa en la brea;
se pellizca el centro de la areola,
se fuma la colilla del pezón
y las latas del rancho se enrojecen.

Hay sombras que pelean en el rojo.
Hay cuchillos y dientes triangulares:
una mujer que mata a otra mujer
mientras suena el repique del tambor
y el petróleo salpica las paredes.

He metido el trapo en la botella.
He quemado la mecha, humedecida.

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Bartholomeus Welser

Bartolomé, tu cabeza será nuestra lámpara.

Nos llevarán tus ojos abiertos por el rastro
de sangre hasta la carne chamuscada del indio.
Serás el anatema de un conjuro aborigen,
una totuma de huesos para beber sangre
de gallos negros en los rituales de la guerra.

Cruzaremos Welserland con tus restos al hombro
silbando como el loco que mató a su padre.

Cruzaremos Welserland con tu cabeza hedionda
confesándole asuntos del sexo y el crimen.

Bartolomé, tu cráneo será nuestra canoa.

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SCHÄDELREICH

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Die Kolonie

S c h w a r z w a l d

Venimos de la selva más oscura & hacia montañas negras remontamos.

Tras la imagen de San Martín de Tours se balancean las torpes carretas
donde van a montarse las mujeres que se persignan ante el cementerio.

A través de nubladas autopistas marchamos a poblar tierras incultas.

El loco arlequín del carnaval ha enterrado su traje de colores.
Ahora fuma su blanco cigarrillo cargando una bolsa de basura.

El Rin tiene alambradas de púas.
La Guardia nos requisa las maletas & se adueña de fósforos y velas.
Así la marcha es mucho más umbría.

Un espanto silba entre los abetos &, más allá, en lo nocturno del bosque,
el ladrón abre sus verdes pupilas.

Seguimos los astros enrojecidos como luces traseras de camiones
que nos rozan con su estruendo de polvo.

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«C l e m e n c e» / C u a r e n t e n a

Navegamos hacia un país en guerra.

Más de cien días de verdes mareas entre vómitos, viruela & suicidios.

Hemos botado los muertos al mar & ha bullido como una sopa de asco.

Los venezolanos nos traicionaron.

Viajamos en containers, como chinos, clamando en una lengua incompresible.

El coronel examina a las vírgenes & se huele los dedos todo el día.

Los venezolanos nos han engañado.

Anoche se comieron un delfín bajo meteoritos lagrimales.

Nuestra patria es una fragata sucia, llena de escamas, ratas & espinas.

Este país realmente nos odia porque llegamos con la peste roja.

Este país realmente nos odia porque izamos la bandera negra.

No saben que venimos de un incendio, que somos las siluetas del terror.

El coronel nos junta en la cubierta & ordena que tapemos nuestras bocas.

Solo entonces nos vimos a los ojos.

Venezuela ha cerrado sus compuertas; nos ha empujado hacia la mar.

Qué malditos. Qué rencor. Qué vergüenza.

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D e u t s c h t u m  /  1 8 4 3

Ha muerto el arlequín del carnaval & cargamos su cuerpo entre las cumbres
para enterrarlo en la fuente del pueblo.

Pero en el Palmar del Tuy solo hay viento.

Reunidos en la cima nublada nos cubre de la lluvia un encerado.

La Logia nos ha hecho sus esclavos.
No nos dieron escuadras ni compases, sino hachas, machetes & escardillas.

Quemamos la madera de los cedros & la incrustamos en paredes blancas.

Lo mismo hicieron los negros criollos; metiendo su morcilla en nuestro plato;
quemando nuestras casas en la guerra; bañándose en barriles de cerveza.

Emerge de la fuente el arlequín ante una procesión de batas blancas.

El sacerdote imparte el nazismo a colegiales de negros tirantes.

Los primos se acarician en establos; los turistas fornican entre fresas.

Venimos de la selva más obscura.

Lápidas ovaladas como leyes, inclinadas & rotas en la niebla.

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Der Überlaüfer

Un niño llamado Alex lo golpeaba.

Ha muerto su padre, su hijo, un ojo,
pero el tuerto nunca lo olvida.

Wilhelm Lehmann, nacionalsocialista,
amante de la diosa destructora, seguidor de hormigas con la lupa,
forense de las flores, de lo seco,
disfruta que Alex tenga que irse a la guerra a limpiar inodoros.

siempre el cobarde se marcha llorando, le dice Wilhelm Lehmann a la viuda.

Has torcido tu vida con la cruz; Wilhelm Lehmann firmaste el juramento.

Llevo en mi brazo la banda roja como una fresca flor de Navidad.
Denme la espalda; vengan a patearme como a los hombres de la estrella.

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ii

Vengo a entregar la ametralladora,
mi dura careta de asesino con mangueras, de enormes ojos plásticos.

Soy el tramposo que piensa en sí mismo, no en la patria, no en el Imperio;
el que cubre los huevos con sus plumas.

Excuso a los ingleses que me humillan
hasta hacerme mirar conchas de granos pegadas a sus largos desperdicios.

Me llaman mestizo & me maldicen.

Mi cara es una porno de salivas por haber nacido en Venezuela.

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iii

Le dice Wilhelm Lehmann a la viuda: la naturaleza no es empática.

La tierra se sacude & nos mata.
Como un padre enfermo ante su hija
el río, el agua hacen lo que quieren.

El tuerto besa a la mujer del muerto,
del que tuvo que marcharse por bruto, por inútil a la patria & al Estado.

Wilhelm Lehmann se burla de sus fotos,
de sus cartas; le bebe su cerveza del domingo.

De nada sirvió no pisar insectos; salvar moscas de los tobos de agua.
El rencor, Wilhelm, te ha consumido como a un cigarro de basura.

& aunque usurpas la cama del soldado, acabas por desear tu sumisión;
quedarte sin la bala del orgullo,
vacío como el casquillo de bronce que tintinea envuelto en humo.

Dicen que tu madre te abofeteaba.

Detestaba los rasgos de mi padre.

Él nos dejó para irse a Venezuela; por eso odio ese nombre, a esa gente.

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Der Führer

Mein Führer asesino nunca duerme.
Mira flores rojas en su palacio blandiendo solo su sica peruano,
bebiendo solo su sangre santera.
Der Führer realmente come flores.
Fuma sus capullos secos & piensa al lanzar al aire una morocota
de la olla al final del arcoíris de los partidos ya aniquilados.

(Mein Führer mana leche de sus manos & caen pantaletas en sus botas)
Der Führer es un faro, ¿o un falo?
El líder tiene un halo sangriento, aspira sus rosas y enloquece.
& si llevan su estandarte al revés que se les bote encima el rojo
sobre el oro de sus rubias porno; suck my big and nigger dick!
Mein Führer al arpa como Nerón.
(& caen las mujeres asfixiadas, locas por mostrarle sus tetas gordas)

A mi taita Lope le va a gustar ponerles esa piedra tan pesada.
Quemarles la nalga europlatanera.

Que no vuelva ninguno que no venga de Sorte con su escapulario santo.
Si es amarillo lo acribillo abombándolo de moscas azules.
Que no vuelva ninguno que no venga de Sorte con su escapulario santo.
Si es rojo de mi avión lo arrojo para que sepa caer sin un ángel.
Me sacan tus soles sal de la frente, mi señor, general de generales.
Dame tu bota para escupirla, dame tu suela para lamerla,
si tan paternal, si tan gigantesco, sodomas los piojos de mis tormentos.
Necesito humillarme, matar mi ego.

Mi señor, capitán de marañones, solo tengo un machete y dos granadas.
Abre el sello de tus bacanales; la orden de izar mi gran bandera negra.
Aguardiente en la copa de oro
& en la olla al final del arcoíris de los partidos ya aniquilados.

Mein Führer ebrio es lo mejor que he visto.
Recitando con los ojos cerrados: suck my big and nigger cock!
Salvaje al arpa como Nerón. Mein Führer es un falo no un faro.

El líder en loto en flor flotando quieto sobre huesos & calaveras.

Indio salvaje abembado………..Yo sé.

Der Führer realmente come flores, bebiendo solo su sangre santera.

:

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Hakenkreuz

Los negros tatuados con la esvástica no saben de India o Alemania.
Son tablajeros o pobres rateros miserables sus agujas punto a punto
& tinta china envuelta en sangre.

Los negros tatuados con la esvástica se silban en lo obscuro de los techos.
Saben que es su piel un armamento dispuesto a tumbarnos en la tumba.
Han sentido en su plasma el desprecio & hormigueo que soplan del pan duro.
La ira perdida en su orina a cada trago & todo el año en el baño
del mareo sacudiendo su pellejo de obrero infortunado hablando solo.

Los negros tatuados con la esvástica son los más confundidos de la tribu.
Repasando con el dedo su cruz pálida & azul como las venas
alemanas del rubio jugador que levanta el oro americano.
Comprando con su sal los uniformes & en sus lomos hierro y más cemento
sin la suerte dorada de cerveza & mula & burra su fuerza sin cadenas
vitoreando el gol de la Germania; instilando ese colirio a su odio.

Los negros tatuados con la esvástica son los más confundidos de la tribu.
Dispuestos a tumbarnos en la tumba; rapados en lo obscuro de sus sesos.

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:

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Der Fall des Reiches

No hay nadie en los cuarteles brutalistas.

Marcharon con las manos tras la nuca, vigilados por perros & fusiles.
Otros se dispararon en la boca & chorrean como el huevo partido.

Los misiles, plateados como espadas, todavía apuntan a las nubes
de donde proviene la lluvia ácida. Un loco baila & saca su lengua.

El zamuro, en el asta sin bandera, picotea el dedo del anillo.
Edificios cariados por esquirlas; halitosis de pólvora & gasoil.

Todos los puentes están destruidos
& abajo, entre el monte, las cruces conmemoran los saltos al vacío.

De noche el río es verde fluorescente & hay llamas en pipotes de basura;
risas de mujer que luego son gritos. Las cabezas son grises en las picas.

Tanta obscuridad convoca a los astros, brillantes, como el blíster del somnífero.

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Víctor Manuel Pinto.
Valencia, Venezuela, 1982. Editor y profesor universitario. Jefe del Dpto. de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, donde dirige la revista POESIA. Welserland (Kavrial, 2021) es su libro más reciente.

La imagen que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Aquiles Cavallaro 

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